Porqué DC necesitaba a Superman

La pregunta que titulaba el artículo que le daba el Pulitzer a Lois Lane, en Superman Returns, viene perfecta para empezar a analizar la mejoría que ha experimentado el Hombre de Acero desde el comienzo de Rebirth. Y es que desde el final de la etapa del New 52 han vuelto todos los valores y características que tradicionalmente definen a Superman, pero con energías renovadas. El primer superhéroe de la historia necesitaba que los lectores de DC cogieran un ejemplar de sus cómics y supieran que tienen entre sus manos una lectura realmente interesante. Y la propia DC necesitaba que así fuera.

Actualmente, en sus dos cabeceras Superman vive casado con Lois Lane, trabaja en el Daily Planet y defiende la verdad, la justicia y el estilo de vida americano. Nada nuevo, a priori. ¿Por qué tiene un repentino éxito si parece el mismo de siempre? A parte de que tiene un hijo, Jonathan Samuel Kent, quien es el actual Superboy, sigue siendo el Superman tradicional. De hecho, es el Superman pre-flashpoint, el de John Byrne. Precisamente por eso ha gustado, porque ha vuelto a ser el mismo Superman, que viene acompañado de buenas historias y buenos equipos creativos que han apostado por recuperar la personalidad clásica, con traje nuevo, pero con la imagen luminosa que lo ha hecho inmortal.

Ese tipo de Superman ha faltado demasiado tiempo. El buque insignia de la compañía ha tenido un largo y errático deambular con aventuras que no han hecho más que espantar lectores, algo que no podía permitirse DC. El personaje que históricamente ha representado los valores más humanos de los héroes, la luz, la esperanza y la defensa de los indefensos por antonomasia ha sido maltratado editorial y argumentalmente.

Durante el reboot iniciado en 2011, la línea por la que apostaron Dan Didio, Jim Lee y Geoff Jones fue la de modernizar sus cabeceras, dotando a sus personajes clásicos de nuevos orígenes, presentándolos así a una nueva generación de lectores. En el caso de Superman, los cinco años que duró el canon de los New 52 (y la posterior iniciativa conocida como DC You) no le sentaron todo lo bien que seguramente se plantearon desde los despachos de la editorial. A parte del desfile de autores, las páginas de Action Comics y Superman ofrecieron una cantidad de cambios que alejaron cada vez más al personaje de su Yo tradicional.

Entre septiembre de 2011 y agosto de 2016 DC no publicó historias de Superman con sabor a Superman. Aunque el concepto de punto de partida de Grant Morrison en Action Comics fue interesante, con un Clark joven, sin traje, vestido con vaqueros y camiseta de manga corta, presionando a políticos y empresarios corruptos, defendiendo a los ciudadanos humildes. Pero pronto se torció con un Brainiac desprovechado y una historia onírica y excesivamente enrevesada.

El New 52 ha publicado historias de Superman de acción que casi siempre terminaban sin mucho sentido ni transfondo humano, dotando a Clark de un carácter excesivamente agresivo y poco dialogante, con giros de argumento poco creíbles, desaprovechados e intrascendentes para el camino del héroe, cambios de aspecto físico que lo dejaron irreconocible. Hasta tuvo una nueva identidad humana, Archie Clayton, ¡que no necesitaba gafas! Estos fueron algunos de los muchos motivos que hicieron que no cuajara ninguno de sus títulos durante cinco años.

El caso más agravante fue la etapa que sobrevino a la pérdida de sus poderes y la exposición de la identidad humana, que supuso un cambio brutal, no ya demasiado drástico y arriesgado, sino demasiado rompedor con la iconografía del personaje. No fueron pocos los fans de Superman que se preguntaron si hacía falta romper tanto con el pasado para atraer nuevos lectores, pues estaban empezando a perder a los habituales. En DC optaron por traspasar la línea de la renovación y marcaron la de una transformación que podía considerarse una invención innecesaria, haciendo que de Superman solo quedara el símbolo.

Los lectores tradicionales quedaron defraudados ante tanto cambio. Aceptaron algunos, como el del nuevo traje (muchos lamentaron la pérdida del calzón rojo pero también muchos agradecieron esa renovación de vestuario, iniciando un interminable debate), la ausencia del matrimonio entre Clark Kent y Lois Lane y el nuevo romance (e incluso nueva serie) con Wonder Woman, la muerte de Ma y Pa Kent antes del primer número, la nueva fortaleza de la soledad y su marcha del Daily Planet. Pero no aceptaron que se convirtiera en un badass demasiado alejado del boyscout habitual.

Ahora todo es diferente. El final del arco Los últimos días de Superman supuso un auténtico punto y aparte. Y la primera pista vino cuando en los kioskos recibieron el Action Comics #957 en lugar del #53. Volvió la numeración clásica. Y volvió el veterano guionista Dan Jurgens a escribir Action Comics, un autor que realmente ama y entiende la filosofía que representa el Hombre de Acero. Peter Tomasi y Patrick Gleason formaron un binomio creativo en la serie Superman con el que han apostado por crear nuevas e interesantes historias.

Ambas cabeceras han traído un soplo de aire fresco necesario, basando las actuaciones de Superman en sus valores originales, recuperando al tipo de superhéroe que todo el mundo conoce y, sobre todo, reconoce. Vuelve a ser un ídolo reflexivo, preocupado por el mundo, por su familia y hasta por sus rivales. No mata ni pretende dar una paliza a todo el que se topa en su camino, los niveles de acción no siempre son muy altos, pero los de intriga y solemnidad están presentes en cada entrega.

Sin duda ese ha sido el gran acierto de la línea de Superman Rebirth: contar nuevas aventuras de Superman ahondando en la tradición y la psicología del protagonista. Enfrentarse a un Lex Luthor que ahora quiere ocupar el puesto de Superman recuerda a la etapa del Luthor presidente de Estados Unidos, pero con una vuelta de tuerca interesante. Recuperar villanos, aunque no por mucho tiempo, como Doomsday, el Erradicador, Mr. Mxyzptlk, Hank Henshaw y recientemente, Manchester Black, además de algún que otro desconocido y misterio interesante, con una personificación acertada y reconocible, ha acrecentado el nivel de las tramas. Han rodeado, o más bien, tratado de acorralar a Superman de tal manera que los lectores veteranos han podido disfrutar de situaciones conocidas, pero con un toque renovado que les intriga lo suficiente como para seguir leyendo. A los recién llegados les ha impactado ver en acción a personajes conocidos poniendo en jaque al hombre de acero. Pero, sobre todo, a ambos tipos de lectores les ha podido resultar entretenido leer Action Comics y Superman, algo que hacía tiempo que las dos cabeceras no conseguían.

Estabilidad creativa
Atrás han quedado historias más acorde con los universos de Lovecraft y Stephen King que de Action Comics, como pasó con varios arcos argumentales de la etapa de Greg Pak, como la publicada en España como Horrorville. O el badass nombrado anteriormente, o la criticada saga de Scott Lobdell, que no dejó a nadie indiferente, pero que recogió unas críticas negativas, generalmente. Y tampoco hay dibujantes que impongan un sello tan personal y rompedor que lo distancie de su aspecto convencional, como ocurrió con la llegada de John Romita Jr. También, para fortuna de todas las series, los equipos creativos se han mantenido estables. Tan solo han sucedido rotaciones en los pinceles, pero sin llegar a afectar en gran medida al tono planteado por sus compañeros.

Y es que cuando una serie experimenta un interminable vaivén de guionistas y dibujantes, con estilos totalmente contrapuestos, pierde en integridad, demasiados cambios no hacen más que restar de la identidad propia del cómic. La estabilidad de los guionistas ha hecho fuerte la personalidad de las series de Superman. Jurgens y el dúo Tomasi & Gleason han trabajado con soltura y desahogados, pudiendo desarrollar historias encadenadas que han avanzado, nada ha pasado porque sí. Han llegado al punto de que todo lo que ocurre en cada número tiene una repercusión o al menos suma para los acontecimientos que ocurran más adelante.
También ha habido espacio para sagas cortas que han resultado ser una delicia para el lector, como ‘Super Monster’, incluso alguna historia autoconclusiva que abría caminos para futuras entregas, como las del Superman #17, ‘Cosecha oscura’ y #8 ‘Escape de la isla de los dinosaurios’.

Arte de altura
El nuevo apartado gráfico es otro de los motivos que han ayudado a hacer atractivas la viñetas del superhombre. Ha experimentado una gran mejoría. Desde el principio se ha dotado a Superman de un aspecto muy clásico, brillante, espectacular, pero con un estilo muy actual. Con enfoques corporales que engrandecen su figura, movimientos y transiciones realistas que dan brillo a la historia. Como se decía anteriormente, todas las rotaciones en los pinceles de cada entrega, que tampoco han sido muchas, han continuado la línea común que ha hecho inconfundible el estilo gráfico que acompaña al personaje.

En cuanto a los autores, en ambas series ofrecen mes a mes unos trabajos de un nivel muy alto. Los dibujantes Patrick Zircher, Tyler Kirkham y Stephen Segovia en Action Comics, y el propio Gleason con Mick Gray y Dough Mahnke en Superman, han sido los artistas más estables. Otros grandes de la casa como Ivan Reiss y Jorge Jiménez, y un rara avis en el género como Sebastian Fuimara, también han pasado en algún momento para dibujar y dejar su impronta en cada página, deslumbrando con sus estilos personales.

La familia, dibujada por Dough Manke.

Las dos series han ofrecido en cada entrega un gran impacto visual, con colores muy vivos y bien mezclados, puede que en algún caso la saturación de los tonos y sombreados no convenza al lector, pero le dan mucha fuerza a cada viñeta. En todos se encuentran composiciones de página muy explicativas, sin perder un ápice de apoyo a la historia, con las escenas de acción muy acertadas. Las splash pages son el punto fuerte de todos los dibujantes. Las expresiones faciales son siempre bastante realistas y las posturas muy creíbles, pequeños detalles que suman calidad en cada número.

El arte de todos los números es muy limpio, habrá quien prefiera a unos u otros autores, pero nadie puede decir que haya un solo número de Superman desde el inicio de Rebirth que no tenga dibujos de altura. En todos pueden encontrarse varias páginas que animan a contemplar después de la lectura para apreciar más el arte de cada autor.

El hijo de Superman
Hacer padre a Superman fue una decisión que ha resultado ser positiva para todas las nuevas aventuras de Rebirth. Hubo quien temió un resultado desafortunado, como el de Superman Returns. Pero resulta que el pequeño Jon ha sumado con todas sus intervenciones, llegando a convertirse en un compañero cada vez más importante. Su personalidad inocente y dulce cae en gracia, incluso puede hacer que los más jóvenes se sientan identificados con él. Además, combina el carácter bonachón de su padre y el valor impulsivo de su madre. Su proceso de aprendizaje va ganando con cada trama más y más valor para aportar un aire nuevo a las historias.

Ha resultado ser un Superboy diferente a Conner Kent que funciona. Tanto que ya protagoniza su propia cabecera, Super Sons, compartiendo protagonismo con Damian Wayne, quien también ha sido un nuevo Robin exitoso. Ambos forman un team up atractivo, que combina a la perfección los carácteres contrapuestos de uno y otro. Son una clara extensión de sus padres, pero con su propia personalidad.

Ha protagonizado escenas emotivas y momentos deciliciosos, como su desaparición al principio de Reborn y el entierro familiar del gato al que mata accidentalmente en Superman #2. También otras graciosas, como sus aventuras con Damian en Superman #11 y el momento en que pregunta a su padre por el traje negro y el clásico del calzón rojo en Action Comics #967. Todo un encanto de chaval.

Nuevas series
Una de las grandes consecuencias que ha tenido el éxito de Rebirth ha sido el nacimiento de dos nuevas series del universo de Superman: Superwoman y New Super-Man, el Superman chino. Su aparición, y sobre todo su continuación en el mercado, son una muestra de que el público sigue ávido de historias relacionadas con el kryptoniano, de una forma u otra.

New Super-Man ha sido todo un descubrimiento para aquel que se haya atrevido a acercarse a sus páginas. De entrada puede echar para atrás el planteamiento del superhombre asiático. No fueron pocas las preguntas que suscitó el anuncio de este nuevo título. ¿Qué necesidad había de hacer un Superman chino? ¿Para aumentar las ventas en el mercado asiático? ¿Para ofrecer un nuevo cómic oriental? ¿Se parecerá al Hijo Rojo de Mark Millar por el tema comunista? Pues no. Nada que ver.

Por supuesto que el pastel del enorme mercado asiático era jugoso, pero al leer la serie uno se olvida de ese tema. New Super-Man es una serie entretenida, que va ganando empaque conforme pasan los números, con unas historias creadas por un Gene Luen Yang más inspirado que en su etapa en Superman y un Viktor Bogdanovich que ha dotado de una imagen que da identidad propia a la serie.

El tono puede estar más cerca del Invencible de Robert Kirkman, pero el Superman real está presente en las reflexiones internas del personaje y, en los últimos números, ha tenido por fin su aparición, bautizando a Kong Kenan como nuevo miembro de la súperfamilia. Sus aventuras van ganando en intensidad. La ambientación en Shangai ha resultado ser acertada, tiene su impronta en la serie. Y la cultura oriental aporta elementos que engrandecen el argumento. Muy recomendable, aunque la duración de su existencia es una incógnita.

En cuanto a la nueva Superwoman, protagonizada por Lana Lang, se trata de otra agradable sorpresa. Es sin duda la serie más deudora del New 52 de todas las relacionadas con el kryptoniano, pues en ella aparecen personajes que apenas han sufrido cambios en el nuevo evento de DC. Lana, acompañada por el espíritu de la Lois del New 52, Steel, su sobrina y la pareja de esta, además de algún que otro aliado temporal, lidera un interesante equipo de personajes secundarios que protagonizan historias interesantes que transcurren en Metrópolis. También ha tenido una relación con Action Comics y Superman durante el crossover Superman Reborn.

Por si fuera poco, Supergirl vive un buen momento, con dos títulos en el mercado por primera vez en su historia: Supergirl y Supergirl: Being Super, pero se debe más al éxito de la serie de televisión (tema que merece un profundo análisis) que al renacer de Superman en los cómics. Además, Superman ha vuelto a aparecer como invitado en otras series, como en Titanes y Dethstroke, de visita o para intervenir en alguna situación que requiera su presencia. La aparición de las series nombradas, así como sus cameos no habrían existido de no ser por el buen hacer y el éxito que han tenido las dos cabeceras principales.

Superman ha renacido, no cabe ninguna duda. Ahora es el que siempre ha debido ser y el público está respondiendo. El tiempo dirá si en el imaginario de DC tienen previstas más historias que merezcan la pena ser leídas y disfrutadas.

Vía Zona Negativa http://www.zonanegativa.com/porque-dc-necesitaba-a-superman/

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