Entrevista a Michael Golden – Metrópoli Comic Con 2017

Del próximo día 30 de Junio al 9 de Julio se celebrará la cuarta edición de Metrópoli By Tesla, y a su vez dentro del festival de la ciudad asturiana, durante su segundo fin de semana (del 6 al 9 de Julio) se celebrará la también cuarta edición de Metrópoli Cómic Cón. Durante esta cita ya inedulibre en el calendario el público podrá asistir a una convención que acercará autores del cómic USA a nuestras tierras, entre los que se encuentran talentos de primer nivel como Mike Deodato, Mike Zeck, Keith Pollard, David Michelinie, John Romita Jr (en forma de teleconferencia), Tom Lyle, Will Conrad, Jordi Bernet, David Baldeón, Fernando Pasarín, Kim, Salvador Larroca y Enrique Vegas. Charlas, firmas y conferencias de calidad que quedan ejemplificadas perfectamente por lo vivido en las tres primeras ediciones del festival. Precisamente, de la edición del año pasado nos habíamos guardado en la manga la entrevista a uno de sus mejores invitados. Michael Golden.

Un veterano del medio sin pelos en la lengua, invitado de auténtico lujo en la pasada Metropoli Cómic en Gijón, con quien tuvimos la oportunidad de charlar sobre sus más de tres décadas como protagonista (y leyenda) del medio, de la expansión de Marvel Comics durante los años setenta y la DC Comics de ayer y hoy. Sin duda alguna, uno de los más grandes. Esta entrevista es un ejemplo más de lo que encontraremos en la edición de Metrópoli Cómic Con que se celebrará este año. ¡Venirse!

Entrevista a Michael Golden

Pedro Monje: ¿Cómo empezaste a leer cómics y cuáles eran aquellas primeras lecturas?

Michael Golden: No estoy muy seguro de haber leído cómics cuando era muy pequeño. Lo que sí recuerdo es leer fragmentos serializados de Tintín, que se publicaban en una revista a la que estaba subscrita mi madre. Me encantaba el protagonista y los secundarios de aquellas historias. Si me esfuerzo mucho me vienen a la cabeza pequeños fragmentos de cómics de superhéroes. Es decir, sabía quién era Superman, por ejemplo. Y es algo que tuve que haber descubierto en los cómics, aunque no recuerdo ninguno en concreto. Leía algo de Micky Mouse, Archie Comics… Todo lo que mi madre cogía de las estanterías de algún supermercado para darme y que me estuviera callado en los largos viajes en coche que hacíamos. No fue hasta que estaba ya involucrado en la industria del cómic desde dentro que empecé a ponerme al día y a leer muchísimas más historietas. Ya que era mi trabajo… Es curioso pero es el camino contrario al que hacen muchos otros profesionales.

P.M.: ¿Cómo entraste a trabajar en el mundo del cómic?

M.G.: Era un dibujante de anuncios. Todavía lo soy, de hecho. Aunque no hago tanta ilustración hoy en día, ya que lo que más hago es diseño gráfico. Cuando estaba haciendo ilustraciones para los periódicos, uno de mis clientes me hizo una sugerencia más o menos velada, comentándome que quizá a mí se me daría muy bien dibujar cómic. Me presentaron a varios editores y guionistas de la industria y una cosa y llevó a la otra y acabé convirtiéndome en la primera persona que consiguió trabajo de Marvel y de DC el mismo día. No lo digo desde el ego, ya que puede haber más casos, pero de lo que estoy seguro es de que es una experiencia bastante curiosa y me alegro ser de los pocos que lo han conseguido. Durante uno o dos años estuve haciendo mucho trabajo para las antologías y los pin-ups de las editoriales mientras mantenía mi trabajo anterior, hasta que decidí dedicarme por completo a los cómics cuando estaba en DC, ya que para ellos hacía muchas cosas. Batman, Mister Miracle, Man-Bat… Y alguna cosa que otra para Marvel también, aunque para ellos al principio trabajaba menos. Cuando me pasé allí me puse a hacer los Micronautas durante un tiempo, pero la verdad es que llevaba dos años trabajando con ellos y no conseguía vivir de ello. No pagaban muy bien. No estoy seguro de lo que pagan hoy en día, pero por entonces no era mucho, así que no me quedó otra que volver a hacer dibujos e ilustraciones para anuncios.

P.M.: ¿Te planteaste no volver al mundo del cómic?

M.G.: No, nunca. En mi tiempo libre seguía haciendo cosillas para DC o Marvel, según encajaba o no, pero eran números de relleno o portadas, nada que me exigiera una agenda muy apretada. Lo que quiero transmitir es que a pesar de todo, no quería desengancharme de los cómics al 100%. Es un medio que me apasionaba y no quería salir de él.

P.M.: Antes de entrar en detalle a estas primeras historias, sí que es interesante señalar que tu registro de dibujo al comienzo era muy variado, ya sea con Bat-Mito o Man-Bat, tu dibujo podía ser algo muy cercano al cartoon o algo más próximo al género de horror. Y con mucho acierto en ambos casos. ¿Cómo recuerdas esta etapa?

M.G.: Bueno, a raíz de mi trabajo como dibujante me había preparado para ser capaz de dibujar cualquier cosa que me pidieran. No puedo decir que uno sea más cómodo de dibujar que el otro, pero sí que los dos son un desafío de dibujar, que es lo que lo hace divertido. Tratar de descubrir que hace que cada página funcione, tenga sentido. Hay veces que lo conseguí y otras veces no. Con Man-Bat era terror en cada viñeta, con un sabor superheróico un tanto raro. Batman lo enfoqué siempre de la forma más realista posible, pero realista desde el punto de vista superheróico. Con Bat-Mite eran dibujos, cartoons. No tengo un estilo favorito, pero trato de hacerlos siempre lo mejor posible. En DC por ejemplo también tuve que dibujar al Mister Miracle de Jack Kirby, e intenté canalizar al máximo el Kirby que llevaba dentro de mí.

P.M.: ¿Cuál fue tu primer trabajo publicado?

M.G.: Pues la verdad es que en torno a mi primer trabajo publicado tengo dudas. Sé que estuve trabajando un año entero en DC antes de pasarme a Marvel pero hay gente que me ha comentado en alguna ocasión que el trabajo para Marvel llegó a salir antes que cualquier cosa de DC. En realidad no lo sé. Era habitual por aquella época que muchos trabajos, sobre todo de los principiantes, acabaran en un cajón durante un tiempo.

P.M.: En Marvel hiciste un trabajo adaptando un cuento de Edgar Allan Poe. ¿Cómo surgió aquello?

M.G.: Pues fue una adaptación que me pidieron. Tenía que ocupar nueve o diez páginas y yo no conocía la obra. Al principio me tocó hacer mucha historia corta, y todas ellas solían tener un guión cerrado así que tenía poco margen para incluir cosas. Al menos pude entintarme a mí mismo. La verdad es que siempre he preferido el resultado cuando lo he entintado yo. Y eso es extensible al rotulado y coloreado. Me ha gustado hacerlo siempre. En DC algunas de mis primeras historias con Man-Bat fueron entintadas por Craig Russell. De él pude aprender mucho porque podía ver lo que había que hacer para llevar unos lápices inacabados al resultado final reproducible. También me entintaron Russ Heath y creo que Joe Rubinstein.

P.M.: En ese punto ya dibujabas tu también la historia principal de la serie, la protagonizada por Batman, ¿no?

M.G.: Sí, tampoco fue mucho después de empezar. Tengo buenos recuerdos de esas historias, porque ahí ya me dejaban más páginas para poder explorar la narrativa y apostar por las páginas dobles, que creo que ayudaban a exhibir mejor a Batman.

P.M.: Después de Batman saltas a Mister Miracle… pero no duraste mucho.

M.G.: Creo que fueron dos o tres números. En ese momento llegó la Implosión DC y un montón de series cerraron de la noche a la mañana. De hecho, se quedó al menos un número en el armario que no llegó a salir nunca al mercado, a pesar de estar acabado, y eso que se cerraban dos de las tramas de la serie. Fue una pena, pero al menos recuerdo que en esa serie conocí a Larry Hama, que era mi editor. Realmente creo que él no fue quien me eligió para la serie cuando el dibujante anterior [Marshall Rogers, para dedicarse por completo a Batman] la dejó. Era una serie muy distinta de Batman, pero al menos no era un Superman, del que estoy seguro que no hubiera sido capaz de dibujar bien por aquel entonces.

P.M.: Ahí das el salto a Bat-Mito. Y como veremos luego, no es la única vez que has tenido que dibujar con ese registro, ¿verdad?

M.G.: En aquel momento no le das importancia al estilo que tienes que aplicar. Lo haces y ya está. E intentas hacerlo lo mejor posible. Años más tardes volvería a ese estilo de dibujo con Bucky O Hare y me encontré muy cómodo.

P.M.: ¿Cómo fue el salto definitivo a Marvel?

M.G.: Pues al principio una pena, porque estaba muy cómodo con los trabajos que me estaban tocando, y eso que eran tres series al mes. Batman Family, Man-Bat y Mister Miracle. Esa última es la que más pena me dio, porque el guionista era Steve Gerber y estaba en medio de una trama argumental típica suya rollo mesías y quería saber cómo iba a acabar. Y encima con esos personajes tan Kirby. Por mí hubiera estado más tiempo, pero entre que ocurrió la implosión DC y que Marvel me ofreció diez céntimos más por página, pues no tuve que darle muchas más vueltas.

P.M.: Hablemos ya de Micronauts, tu etapa más famosa en Marvel Cómics.

M.G.: Ciencia ficción pura y dura.

P.M.: ¿Tuvisteis algún problema editorial o con la marca al tratarse de unos cómics licencia de una línea de juguetes externa?

M.G.: No, la primera vez que trabajé con los Micronautas tuvimos una libertad absoluta por parte de la gente que nos contrató. Básicamente porque nadie sabía qué hacer con los personajes. Cuando dejé DC para trabajar en Marvel, me asignaron los Micronautas. En ningún momento me mencionaron que era una línea de juguetes. Tan solo que iba a ser una historia de ciencia ficción. Y eso a mí es lo que más me atraía, porque creo que era de los dibujantes de aquella época que menos ganas tenían de hacer comics puramente superheroicos. Estos no lo iban a ser. Hasta que no me involucré en la serie no descubrí que eran juguetes. No me pareció mal. Era parte del desafío.

P.M.: Tuviste la oportunidad de diseñar algunos personajes. ¿Cómo lo recuerdas?

M.G.: Si, fueron varios. Por ejemplo Bug. Bug fue originalmente diseñado para llamarse El Guerrero Galáctico. Pero en la historia no teníamos sitio para un personaje de esas características y con ese nombre tan rimbombante. Lo que necesitábamos era un personaje alienígena, y así transformamos el Guerrero Galáctico en Bug.

P.M.: ¿Por qué crees que te eligieron a ti? ¿Por tu pasado como dibujante de anuncios?

M.G.: No, creo que no. Creo que fue porque nadie más estaba interesado en hacerlo ya que era una licencia externa. Yo era el nuevo y dije que sí. Me enviaron una caja enorme de juguetes con muchísimos muñecos y figuras. Cuando acabé con la serie, se los envié al siguiente dibujante, que era Pat Broderick.

P.M.: Tenemos entendido que las fechas de entrega de la serie fueron muy exigentes.

M.G.: Uf, no me hagas hablar de eso [Risas]. Recuerdo como si fuera ayer que mi editor [Al Milgrom] me dijo que no Marvel no empezaría a promocionar la serie hasta que hubiéramos hecho tres o cuatro números enteros. Dos semanas después, me llamaron desde Marvel para decirme que llevábamos cuatro meses de retraso y que nos teníamos que poner las pilas ya. Era un punto en el que además yo todavía estaba acabando mis últimas páginas para DC, así que imagínate. Tuve que acabar cada número de la serie en dos semanas. Y así los doce primeros números.

P.M.: No se te conoce precisamente porque hayas estado mucho tiempo en las series, pero en Micronautas aguantaste doce números…

M.G.: Fue por honor. Me había comprometido a hacer doce, y así lo hice. A mitad de la serie quería dejarlo ya, pero aguanté avisando con tiempo. Bill Mantlo tuvo que cambiar algunas de las tramas para ajustar con mi salida en el número doce y ya está. Les dejé muy claro que no seguiría. En algún momento me había saturado de los cómics y encima me estaba saliendo mucho trabajo como dibujante de anuncios.

P.M.: Como sabrás, han intentado relanzar los Micronautas a lo largo de los años con varias estrategias y perspectivas. ¿Has estado involucrado en algunos de estos relanzamientos? ¿Cuál es tu opinión?

M.G.: No estoy muy íntimamente relacionado con esos intentos. Si he estado ligeramente involucrado, haciendo portadas para ellos y otras cosas. Bueno, no. Solo portadas. Con los juguetes me han pedido que me involucrara muchas veces, pero no he tenido el tiempo para participar ni en los rediseños. Mi opinión siempre ha sido la misma. El error que la gente comente con todos los relanzamientos, y aquí no hablo solo de los Micronautas, es que la gente hace demasiado esfuerzo para… [Pausa dramática]… para ser demasiado igual al material original. Si vas a relanzar algo, hazlo nuevo. De verdad. Olvídate de lo que se hizo en su día. Olvídalo del todo. Hagas lo que hagas, lo intentes como lo intentes, no vas a poder complacer a los aficionados del material original. Imposible. Nunca ha sucedido. Así que crea algo nuevo. Como te digo, se debería aplicar a todos los cómics.

P.M.: Por eso tus siguientes aportaciones en Marvel fueron portadas sobre todo, ¿no?

M.G.: Si. En el fondo no quería desligarme del todo de los cómics. Quería que mi nombre siguiese apareciendo. Y los editores no paraban de llamarme para que hiciera series para ellos. Como no quería, se conformaban encargándome una portada o algún proyecto sin fechas de entrega. Aquí es donde me puse a hacer una historia para Marvel Team-Up, que acabó saliendo como el primer número de Marvel Fanfare dos años más tarde. Para que os hagáis una idea del caos que había por aquel entonces. En realidad me habían pedido esta historia antes de empezar a trabajar con los Micronautas. Para cuando decidieron usarla finalmente, mi popularidad como dibujante había crecido por los cielos, así que la usaron para lanzar la colección de Marvel Fanfare porque sabían que iba a tener un buen funcionamiento.

P.M.: Hiciste otra historia para Marvel Fanfare, que ha acabado siendo un proyecto muy particular

M.G.: Sí, luego se me ocurrió otra historia, la protagonizada por Hulk y Spiderman, que quería hacer pero estamos hablando de unos años en los que si te quieres saltar los pasos de producción de la editorial, te vas a encontrar muchos problemas. Puedes ser solo un dibujante y todo irá bien, pero si quieres guionizar también, entonces tendrás muchos problemas. O si eres un dibujante que también quiere entintar. O colorearte. Tienes que pelearte con mucha gente. Así que cuando se me ocurrió esta historia, lo primero que me dijeron es que no podía escribirla porque era un dibujante. Así que buscaron a otra persona que pudiera escribir los diálogos. No me quedó otra opción que aceptar, así que me puse a trabajar y dibujé todo el número. Desde la editorial se lo mandaron al guionista y él cambió la historia por completo con sus diálogos. No tenía nada que ver con lo que había contado yo en las páginas. Fue lamentable. Así que les dije que eso no iba a funcionar si salía así, pero como tenía mucho trabajo fuera de los cómics no presioné más allá de eso, porque al fin y al cabo iba a ser un número de Marvel Fanfare al que no creo que mucha gente le prestara atención. De hecho, ellos mismos se le olvidaron de esto durante casi diez años. Y no se acordaron de ella hasta que iban a cancelar Marvel Fanfare, que se encontraron la historia por los cajones mientras hacían limpieza. Tal te lo cuento. Allí estaba esperando a que alguien la recuperara. Me llamaron y me preguntaron a ver si estaba interesado en acabarla. Tuve que pedirles tiempo, porque no recordaba muy bien qué había querido contar, la verdad. En cuanto me la mandaron de vuelta, recordé que se había quedado así porque el guionista había jodido la historia como para no ver la luz. Y les dije que estaba dispuesto a acabarla. En un periodo de tres o cuatro semanas pulí la historia, la acabé y el cómic acabó viendo la luz. Y ese es el cómic exclusivo que presentamos estos días en Metrópoli Cómic Con, que creo que es una historia inédita en España.

P.M.: ¡Quién te iba a decir que se iba a convertir en una historia tan importante para ti!

M.G.: Pues sí. Además es un hito importante de la historia Marvel. Este cómic lo guionicé, dibujé, entinté, rotulé y coloreé yo mismo. No quiero parecer egocéntrico, pero he sido la primera persona de la historia de Marvel en hacer una historia entera yo solo. Al final, lo único que hicieron ellos fue mandarla a la imprenta. La empecé mucho tiempo antes de que saliera, para que Al Milgrom pudiera publicarla en cuanto tuvieran un hueco. En aquellos era muy raro, fue algo histórico. Y no lo digo desde un punto de vista egocéntrico, solo que no era lo habitual en aquellos años.

P.M.: Ya que hasta ahora estaba inédita en España, ¿puedes contarnos de qué iba?

M.G.: Está protagonizada por Hulk, Spiderman y Nick Furia. Y mi historia fue una de las primeras en las que había un conflicto entre Hulk y Spiderman. Creo que no lo había habido hasta el momento, y aunque es algo que se ha repetido mucho desde entonces, tengo que decir que yo fui el primero en hacerlo. Estaba provocada por una fuerza externa a ellos dos. Pero hay dos historias más en segundo plano. Una con Nick Furia y S.H.I.E.L.D. y otra que cuenta cómo Spiderman acaba involucrándose en este conflicto, al estar trabajando en el Daily Bugle.

P.M.: ¿Cómo reaccionaste cuando te ofrecieron publicarlo de esta forma especial en Gijón?

M.G.: Pues fue todo un honor. Como podrás imaginar, no podría haberlo adivinado nunca, pero gracias a Pepe [Caldelas] y a Metrópoli Cómic Con, esta aventura forma parte de las más especiales de todas las que he hecho.

P.M.: ¿Y eso fue antes o después del anual de los Vengadores con Claremont?

M.G.: Eso fue antes. El anual y los G.I. Joe vinieron después, casi siempre para trabajar con Neal Adams o Al Milgrom. También hice una historia de Star Wars, que parece que se ha vuelto bastante famosa últimamente.

P.M.: ¿Esa fue con Archie Goodwin, no?

M.G.: Bueno, a Archie Goodwin escribío la historia pero todo fue a partir de una ida mía. Además, también hice el dibujo y el color es entero mío. Me parece que en esta historia de Star Wars fue la primer vez que se me acreditó en el color en Marvel, aunque ya había coloreado otras cosas. Archie solía mandarme muchas historias cortas y un día le contesté que tenía una historia de Star Wars que podría estar bien. No me puso problemas y me dio luz verde. Me puse a ello, hice las veinte páginas de la historia y cuando estaba a punto de estrenarse la segunda película de Star Wars, Archie me dijo que estaban preparados para publicarla. Él puso los diálogos increíbles, Terry Austin lo entintó y en dos días lo teníamos en la imprenta.

P.M.: ¿De dónde te vino la idea? ¿Eras y/o eres muy aficionado de Star Wars? Porque comparten alguna que otra cosa (más allá del género) con Micronautas.

M.G.: La primera película me gustó muchísimo. El resto… no tanto. Es decir, están bien. Pero no creo que sean historias tan cerradas y completas como la primera. Y de esto no voy a hablar más [Risas].

P.M.: [Risas] Vale, vale. Quiero preguntarte ahora por el anual de los Vengadores, que quizás sea el trabajo tuyo que más exposición ha tenido. Y en el que co-creaste a Pícara, junto a Chris Claremont.

M.G.: No tenía ni idea de la importancia que iba a tener ese personaje. Pensaba que era el típico villano del número y lo enfoqué de esa manera. La diseñé sobre la marcha cuando me tocaba dibujarla. Y a partir de ahí se convirtió en el personaje que es hoy en día, con tantas películas a sus espaldas. Todo fue obra de Chris y de muchos otros dibujantes, pero para mí ha sido muy gratificante. Lo curioso de este anual es que yo acepté esta historia, que era un poco más larga de lo que aceptaba hacer por estos meses, porque iba a permitirme dibujar a los Vengadores. Ya sabes: Thor, Capitán América, Iron Man… Por aquel entonces un proyecto con Spiderman no había cuajado y quería desquitarme dibujando a los Tres Grandes. Como bien sabréis, los tres son tumbados en una página y no vuelven a salir en la historia, dejando su lugar a personajes que yo no conocía de nada [Risas]. Las primeras veinte páginas, que son la típica historia de conflicto entre héroes y villanos, las hice casi sin indicaciones de Claremont. Tan solo un par de detalles alrededor de Pícara. Lo típico: este es el personaje nuevo, se une a la Hermandad de Mutantes Diabólicos, llegan los Vengadores y hay una gran pelea. Eso fue todo lo que tenía y con ello tuvo que hacer 20 páginas de historia. Para Chris lo más importante, y diría yo lo único importante, eran las ocho últimas páginas del cómic. En ellas, Carol Danvers se enfrentaba a los Vengadores. Esas ocho páginas estaban escritas a guión completo, para asegurarse que yo plasmaba exactamente lo que él quería contar. No fue fácil de hacer, pero sí divertido porque era un conflicto emocional muy interesante. En el fondo me parece un planteamiento interesante, porque el conflicto que normalmente se deja para el final, en este cómic está al principio y realmente todos sabemos que los Vengadores van a vencer. Y deja para el final la parte más interesante y dramática.

P.M.: De ahí saltas al Doctor Extraño, un personaje en el que dejaste tu huella en tus pocas colaboraciones. ¿Cómo lo recuerdas?

M.G.: Fue divertido porque permitió experimentar mucho con el color. Dibujé a Clea sin manchas de negro, todo en color rojo, con el efecto mariposa tan característico. Dibujaba por capas, con filtros. Solía hacerlo mucho en los periódicos y en las campañas de anuncios, y me apetecía usarlo en los cómics también. De hecho, ya había probado algo tímidamente en Micronautas, aunque no sé por qué allí no tuve un buen feedback de editores y público. Años más tarde, muchos dibujantes habían empezado a hacer lo mismo así que yo también.

P.M.: Con Stephen Extraño das un salto hacia arriba en el acabado de tu trabajo, pero tu siguiente trabajo es muy distinto: Bucky O’Hare.

M.G.: Sí, pero antes de eso dibujé un anual de X-Men en el que acabé harto. Una vez me prometieron mucho tiempo de antelación para prepararlo y a la hora de la verdad… Todo eran prisas. Había empezado a entintarlo yo pero no dejaban de llamarme para decirme cada vez que se había adelantado un mes más. Y me pusieron no sé cuantos entintadores a ayudarme que también tuvieron que hacer su trabajo a toda velocidad. Me arrepiento mucho de que ese cómic tenga mi nombre en él.

P.M.: Vamos ya al lio. Bucky O’Hare. ¿Cómo surgió este proyecto?

M.G.: Pues en parte porque realmente en ese punto el estilo cartoon era el estilo que me salía más natural. Más cerca de la animación que solía hacer en mis otros trabajos y lejos de la parte realística que me había tocado hacer con los superhéoes en Marvel. No me hubiera gustado hacer muchas más historias realísticas, aunque las habría hecho como el mejor.

Todo esto surge de mi relación con Larry Hama. El había sido uno de mis editores en mi etapa de DC. No sé a ciencia cierta por qué me eligió para este proyecto, aunque tengo alguna suposición y creo que podría estar en lo cierto. A los dos nos gustaba hacer modelos de los dibujos. Veíamos las cosas en tres dimensiones, algo que no muchos dibujantes saben hacer. Y nos llevábamos bien. De hecho, es de los pocos con los que me he llevado bien siempre hasta hoy. Al principio de los tiempos (antes de la Implosión DC) el proyecto iba a llamarse Buck Bunny, pero luego fue pasando el tiempo… Hasta que un día, Neal Adams en su editorial Continuity se enteró del proyecto y casi sin darme cuenta acabé trabajando con Neal y Larry en el ahora bautizado como Bucky O’Hare. Querían serializarlo y publicarlo como complemento de una antología que estaba preparando Neal, que acabó siendo la primera novela gráfica de los cómics.

P.M.: De las viñetas dio el salto a unos juguetes de Hasbro y se hizo bastante famosa en aquellos años.

M.G.: Si, Hasbro compró la licencia y fue un furor durante tres o cuatro años. Triunfó. No quiero parecer egocéntrico, pero la verdad es que trabajé mucho y muy bien para que esto fuera un éxito. Durante tiempo también se habló de hacer una película… Y se hizo un manga.

P.M.: Tu siguiente trabajo si no recuerdo mal fue The’Nam, también con Larry Hama. Y dejame decirte que es mi favorito de todos los que has hecho. ¿Cómo recuerdas los inicios?

M.G.: Muchas gracias. Todo empezó con varias historias cortas que hice en la revista en blanco y negro Savage Tales. Larry era el editor y tenía a un guionista (Doug Murray) trabajando para él que escribía pequeñas historias de una o dos páginas con viñetas sobre Vietnam. Doug pensaba que eran muy interesantes pero yo creo que no puede considerarse que fueran historias como tal, ya que eran muy cortas. Un día le pedí que me mandara una a ver qué podía hacer yo con ella, si podía convertirla en una historia. A la segunda historia que desarrollé, Larry decidió convertirlo en una serie regular. Yo no estaba muy interesado en aquel momento en una serie en los cómics, ya que estaba bastante fuera del mundillo. Y no tenía muy claro que fuera a funcionar bien, porque Marvel canceló Savage Tales. Estaba más interesado en los superhéroes que en estas cosas.

Pero Larry sabía cómo convencerme. De hecho, unos días antes Dick Giordano (el editor de DC) me llamó por teléfono para ofrecerme dibujar Batman y Detective Comics. No me atraía mucho, pero al menos era un personaje un poco alejado del resto de los superhéroes, así que acabé aceptando. En cuanto Larry se enteró, le llamó a Dick y a Denny O’Neil y les contó que yo no tenía ninguna gana por dibujar Batman. Acabé llamando yo mismo a Dick, que creo que se enfadó un poco, y le dije que tenía otra cosa que me motivaba más por hacer. Denny en cambio estaba más contento, porque así no tuvo que pelearse conmigo y mis fechas de entrega… Como ves, en el fondo Larry tenía razón [Risas]. Y mientras, Larry y Doug Murray habían convencido a Jim Shooter para que aprobara la serie, aunque creo que Shooter no se esperaba que fuera a pasar del tercer número. Así nació The’Nam. Y el primer número que hicimos vendío más que X-Men ese mes.

P.M.: ¿Te lo pasaste bien haciendo la serie? Porque comentabas antes que te gustaba huir de lo realístico.

M.G.: Bueno, creo que el dibujo en The’Nam tiene una parte exagerada que le queda muy bien. Decidí no hacerlo del todo realístico porque la Guerra de Vietnam no funcionaría contada así, al tratarse de una guerra de la que los americanos se avergüenzan. Poco a poco fui haciendo unas viñetas más surrealistas y creo que acerté. Y estoy contento con ello, porque hay mucha gente que ha venido donde mí para decirme que estas historias le llegaron muy adentro.

A mí me gustó hacerla mucho, porque nunca se había planteado hacer algo así, con formato de diario de guerra de unos soldados. Y encima estamos hablando de una época en la que todavía había Comics Code, lo cual fue todo un desafío. Había algunos aspectos que no podíamos plasmar de forma muy directa. Había que aludir a ello o representarlo de alguna forma que el Comics Code no nos pusiera problemas. Y encima sirvió para una serie de televisión, bastante famosa en Estados Unidos y que duró tres o cuatro temporadas.

P.M.: Un par de años más tarde, ya en los 90, te convertiste en editor en DC. ¿A qué vino ese cambio? Porque además tenemos entendido que durante ese tiempo también guionizaste historias para que otros dibujaran…

M.G.: Sí, correcto. Eso ocurrió por ejemplo con un especial del Sargento Rock. Elegí yo mismo a Ron Wagner para que la hiciera. Le hizo ilusión y siguió mis instrucciones. Yo no lo hubiera hecho así, pero sí bastante parecido. Así es como funciona la industria al fin y al cabo. Creo que cuando estás dibujando una historia siempre le pones más emoción que cuando la estás escribiendo.

En cuanto a mi trabajo como editor, trabajaba para Mike Gold. No me encargaba de ninguna serie regular, sino que hacía labores de edición para proyectos especiales de la oficina. Cosas que no tuvieran mucho que ver con el universo DC. Estaban las cosas de Impact, el Sargento Rock y cosas así. Cuando yo llegúe, el Sargento Rock era un contenedor para historias ya publicadas antes. Antiguas. Cuando llegué no paré de darle vueltas a cómo mejorarlo. Y cuando me marché de DC, la serie estaba dando beneficios a DC. Y también conseguí que Joe Kubert acabara una historia que había empezado quince años antes. Y no me hagas hablar de Shadow Strikes

P.M.: Habla, habla.

M.G.: Nadie daba un duro por ella. Llevaba cuatro mese de retrasos acumulados. Y cuando yo me encargué de ella, conseguí que el color de la serie mejorase mucho, la metí de nuevo en los plazos previstos y la gente empezó a valorarla. Hice yo muchas labores de edición y producción que desde el departamento de producción no querían hacer, porque les habían marcado otras prioridades. Poco después me enteré que habían pasado la licencia a Dark Horse Comics. Me enteré cuando les iba a proponer convertirla en una antología con muchos autores. UN jarro de agua fría. Bah, un desastre.

P.M.: No nos queda tiempo para mucho más, pero me gustaría preguntarte si estás trabajando ahora en algo.

M.G.: Estoy un poco aquí por allí. Sigo haciendo trabajos para Marvel y para DC, que son portadas normalmente. Hago también algunas cosillas para juegos. Lo que vaya surgiendo, y algunos sketchbooks que hago para los festivales a los que voy. Y el resto del tiempo pues lo dedico a dar clases. No dar clases de dibujo, que nunca me atrevería a decirle a nadie cómo tiene que dibujar, pero sí a dar clases de anuncios y narrativa. Porque los cómics no solo son hacer dibujos, sino cómo plasmarlos en las páginas o en los anuncios.

P.M.: Pues eso es todo. Muchas gracias por tu tiempo, Michael.

Vía Zona Negativa http://www.zonanegativa.com/entrevista-michael-golden/

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