La Cruzada de los Inocentes 1

 
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Edición original: インノサン少年十字軍 (Innocents Shōnen Jūjigun), Ohta Shuppan 2008.
Edición nacional/ España: ECC Ediciones 2017.
Guión: Usamaru Furuya.
Dibujo: Usamaru Furuya.
Formato: Tomo manga rústica con sobrecubierta 288 páginas.
Precio: 11,95€.

 

No es algo poco habitual que los mangas se inspiren o sitúen sus tramas en épocas históricas. Tenemos muchos ejemplos como la piratería, la Revolución Francesa, la era del Imperio Romano, la de los vikingos, el Lejano Oeste o incluso un costumbrismo más contemporáneo o el corte futurista. No obstante, es cierto que hay determinadas épocas y contextos históricos que parecen siempre olvidados o que no terminan de encajar con la propuesta que acompaña al cómic japonés. Uno de ellos es el período medieval, y más concretamente, el período de las Cruzadas que comenzaron en el siglo XI. Quizá por la lejanía de los hechos y de los términos culturales y religioso que las conformaron, los autores nipones no se han embarcado en historias que involucren esa violenta época de la historia, por lo que choca ver un manga ambientado en una peregrinación de este tipo a Tierra Santa. Y sorprende más aun que haya sido Usamaru Furuya el mangaka que haya decidido dar el paso y traernos una historia de leyenda que se aleja por mucho del tipo de obras a los que nos tiene acostumbrados. Así es La Cruzada de los Inocentes, un manga sorprendente y peculiar.

Comencemos por dar a conocer un poco a su autor. Usamaru Furuya (Tokyo, 1968) es uno de los mangakas más reconocidos, con una sólida trayectoria desde mediados de los años 90. Graduado en la Tama Art University, durante su período escolar se apunto al Curso de Manga por Correspondencia de Osamu Tezuka, y comenzó a desarrollar un estilo oscuro y underground, que tras su paso por la universidad terminaría de convertirse en algo experimental y basado en cierto grado de abstracción. En el año 1994 publica su primera serie, Palepoli, y pese a que su intención inicial era dedicarse al mundo de la ilustración artística, el éxito del manga le decide a llevar su carrera por los derroteros que hoy día conocemos. Desde entonces se ha forjado una prolífica carrera gracias a un estilo propio en el arte y en la temática, con multitud de obras, entre las que destacan El Club del Suicidio, Happiness, Litchi Hikari Club, Genkaku Picasso, 51 maneras de proteger a tu novia o Autoasasinofilia. Las obras de Furuya destacan por su inventiva y por su maravilloso arte, con una tremenda personalidad, así como por las ambientaciones y temáticas de sus historias y la amplia libertad que se toma en su tratamiento, sin dejarse coartar por ser políticamente correcto. Es habitual encontrar en su producción un buen puñado de obras con ambientes malsanos, recurriendo a temas tabú como el sexo, la perversión, la maldad humana…, rizando el rizo con la inclusión en numerosas ocasiones de personajes jóvenes, incluso niños.

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Curiosamente, La Cruzada de los Inocentes tiene como protagonistas a un grupo de niños, y aunque el tratamiento que Furuya utiliza aquí está mucho más volcado al aspecto histórico, de fábula y leyenda, bien es cierto que ciertos temas escabrosos se dejan asomar en mayor o menor medida a lo largo de los capítulos. Este título, como dijimos, tomo como contexto el año 1212, una fecha enmarcada dentro de ese período que tiene a las Cruzadas hacia Jerusalén como elemento caracterizador. La Cruzada de los Inocentes usa como base argumental un conjunto de leyendas reales acaecidas en Europa tras la Cuarta Cruzada y que se reconocen por tener varias características troncales en sus relatos. En todas ellas hay visiones de un muchacho (habitualmente francés o alemán), tienen un interés en propagar la necesidad de la conversión pacífica de los musulmanes al cristianismo, un grupo de niños que marcha hacia el Sur de Europa tras formas una comunidad y la venta de niños como esclavos. Todas las historias que formaron el germen de la leyenda de esta Cruzada tienen esos elementos que dieron lugar a la leyenda definitiva que inspiró a Furuya en su relato.

Ningún historiador da veracidad total a la leyenda de la Cruzada de los Niños, una fábula que narra la formación de grupos de infantes en Francia o Alemania, con uno de ellos reconocido como una especie de enviado de Dios, que peregrinan hacia Jerusalén para propagar el cristianismo y recuperar Tierra Santa y que dio lugar a posteriores historias conocidas por todos, como el cuento de El Flautista de Hamelín o diversas obras de autores como Beauvais o Roger Bacon, e incluso algunas más recientes como La Cruzada de los Niños de Neil Gaiman. Furuya cogió todos estos elementos, y pese a incluirlos en una trama que sigue estando narrada a forma de fábula, los adapta a su estilo, y los utiliza para remarcar ciertos aspectos humanos interesantes que sirven para realizar un análisis de lo que probablemente ocurrió en realidad con esos grupos de niños que abandonaban sus vidas y su familia porque la voz de Dios les enviaba a peregrinar.

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La Cruzada de los Inocentes narra la historia de un grupo de 12 niños de un pueblo del norte de Francia en el 1212. La vida europea en esos momentos estaba tremendamente marcada por la religión en todos los aspectos posibles y muchos de los niños veían en la Iglesia, las Cruzadas o en la Hermandad del Temple una posible salida durante su vida adulta. El protagonista principal del relato es Étienne, un niño tremendamente bondadoso de ese pueblo que un día encuentra una misteriosa corneta supuestamente enviada por Jesucristo con la que puede obrar milagros. Lo que en un principio comienza como un hecho aislado, al salvar a su pueblo del ataque de unos bandidos, pronto se va convirtiendo en un fenómeno de masas, ya que la gente comienza a considerarle un enviado de Dios. Étienne se ve abrumado por ese reconocimiento, pero al juntarse con un grupo de niños del pueblo que tienen el sueño de marchar a Jerusalén recibe una epifanía que le convence de que tiene que liderarlos hasta Tierra Santa con el fin de cumplir la voluntad de Dios y salvar el mundo a través del cristianismo. De esta manera se forma un grupo de 12 niños que, a modo de apóstoles, siguen a su Jesucristo particular, el pequeño Étienne.

El asunto comienza a volverse cada vez más y más grande, ya que Étienne comienza a llevar a cabo más milagros en los pueblos por los que va pasando con su pequeño ejército de compañeros, hasta el punto que llega a oídos de Hugo, un importante caballero templario que pretende utilizar la cruzada infantil en su beneficio. En un primer momento tan solo les inviste como caballeros con la promesa de permitirles ser miembros de pleno derecho del Temple si su misión en Jerusalén tiene éxito, pero poco a poco podremos ver como oculta unas intenciones menos altruistas. Pese a ello, el grupo de niños sigue avanzando y reuniendo más adeptos, gracias a las habilidades de Étienne, hasta el punto de formar un verdadero ejército de niños entre 8 y 14 años que avanzan lenta, pero inexorablemente, a intentar recuperar la ciudad santa de manos de los infieles.

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Como ya hemos dicho, la mayor parte de la historia está narrada a modo de fábula, de leyenda, con un narrador que pone al lector en situación ante los hechos que lee y las acciones de los personajes que van desde las partes más espirituales y religiosas, hasta tramos con epicidad y cierta dosis de humor. Sin embargo la mano de Furuya está siempre presente, y se puede ver en la manera de presentarnos la Cruzada y ciertos elementos críticos con lo mismo que nos cuenta. Desde este punto de vista, el autor hace una crítica al altruismo de la religión y a sus virtudes, a la hipocresía de la misma y su falta de escrúpulos a la hora de utilizar cualquier método para lograr sus propósitos. Alude a no dejarnos llevar por las apariencias, con personajes socialmente respetables que se convierten en auténticos depravados y personajes con penosa reputación que resultan tener un corazón enorme. Tiene también una alta dosis de violencia y ciertos temas realmente escabrosos, sobre todo teniendo en cuenta que hablamos de niños de una media de 12 años de edad entrenando con espadas, peleando, visitando burdeles… Todo ello unido a ciertas escenas típicas y necesarias en una obra ambientada en esta época, como la quema de infieles o castigos físicos para los que se desvían del camino marcado por la Iglesia.

Viendo la obra de manera superficial nos puede parecer una ida de olla de Furuya, una locura motivada por su gusto por este período histórico y por la leyenda de la Cruzada de los Niños. Sin embargo, si se mira en perspectiva, el mangaka utiliza su talento y su medio para, por un lado darnos a conocer esa historia interesante y curiosa, y por otro, a dejar caer su opinión sobre los temas que trata, mismamente por la consideración propagandística que le da a la historia en muchos aspectos, y que se personifica en el personaje de Hugo. En el fondo La Cruzada de los Inocentes va más allá de ser una historia atractiva, que sin duda lo es, sino que también sirve en cierta manera de crónica de una época en la que los poderosos se aprovechan de la gente menos versada y sus buenas intenciones, algo que sigue ocurriendo sin duda. La obra no es un ensayo sobre esto, evidentemente, es un manga con un ritmo narrativo fluido, que incluso en ocasiones se hace demasiado rápido y que por encima de todo entretiene. Pero siempre es bueno que pese a que una serie no tenga pretensiones aleccionadoras o profundas, que haya detalles que permitan al lector extraer algo más que el ser un producto para mantenerte un tiempo pegado a sus páginas.

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Si en el aspecto narrativo y formal hemos visto que se aleja del estilo habitual de Furuya pero que a la vez mantiene retazos que permiten ver al autor en sus páginas, lo mismo ocurre en la parte artística. La Cruzada de los Inocentes tiene un estilo que se aleja de la abstracción, lo oscuro y lo underground, deja lo experimental para adoptar un estilo más clásico en su concepción y ejecución. Pese a que hay destellos en ciertos momentos, como las splash pages o ciertas escenas a las que dota de un gran dinamismo y visceralidad, la maravilla gráfica que suele definir a Furuya no se encuentra presente en esta obra. Es por ello que los diseños destacan menos que en otras ocasiones, y lo clásico de los fondos, y también de la historia con la que se integran, provocan que ciertos elementos se afeen y no brillen o generen un contraste adecuado. Pese a ello, el trazo del mangaka es de una gran calidad y destaca ante todo en la creación de personajes, a los que dota individualmente de una personalidad propia tanto a nivel argumental como, en este caso, artístico.

Personajes

Cruzada_Inocentes_ÉtienneÉtienne. El protagonista principal de la historia, el niño que hace milagros y líder espiritual y moral del grupo de niños. Étienne vive con su madre en un pequeño pueblo del norte francés y un día recibe una revelación por parte de Jesucristo, el cual le envía una carta en la que le pide que peregrine hasta Jerusalén para recuperarla e inspirar al mundo, y una corneta que le otorga la capacidad de hacer milagros. En ese mismo momento su pelo se vuelve blanco y sus ojos azules, características que desde entonces mantiene durante todo el tomo. Es el más bondadoso y altruista del grupo, pero soporta una pesada carga y llega un momento en el que se debate si está haciendo o no lo correcto por el miedo de en qué pueden convertirse sus compañeros, especialmente Nicolas, su mejor amigo.
Cruzada_Inocentes_NicolasNicolas. Es el mejor amigo de Étienne. Huérfano que vive con sus tíos, sueña con convertirse algún día en caballero templario y viajar a Tierra Santa para matar infieles y vengar así la muerte de su padre, que asistió a la Cuarta Cruzada. Pese a tener buen corazón, su ansia de venganza y reconocimiento le llevan a dejarse embaucar por Hugo, que le nombra comandante, un título que define a su herramienta para reclutar niños con la malvada intención de formar un ejército que riegue los campos con la sangre de los infieles. Según pasa el tomo se va volviendo más duro e inflexible, hasta el punto de crear un código de conducta muy férreo para sus propios amigos.
Cruzada_Inocentes_ChristianChristian. El intelectual del grupo. Hijo de una familia de comerciantes, es el único capaz de leer y escribir. Escéptico y no excesivamente religioso, suele poner en duda muchas de las decisiones tomadas, aunque tiene fe ciega en Étienne. Choca en varias ocasiones con Michael y es el personaje que más deja ver la hipocresía y la falta de escrúpulos de la religión y el negocio de la fe.
Cruzada_Inocentes_HenriHenri. Otro de los niños del pueblo. Henri es un muchacho que sufre un cierto acoso por parte de sus vecinos debido a su apariencia y actitud frágil, hecho por el que le conocen como llorón. Sin embargo posee una decisión inquebrantable y se apunta a la peregrinación con el objetivo de demostrarse a sí mismo y a los demás, que él no es ningún llorón, siendo el mayor representante del espíritu de superación.
Cruzada_Inocentes_LucLuc. Es el mayor de los niños, en edad y en estatura. No hay mucho que contar de Luc, es la típica persona que siempre está, pero que no destaca demasiado, aunque tiene muy buena mano con los niños más pequeños y parece el más serio y tranquilo de todos. Es muy habitual verle con Marc y Laurent controlando a la parte de atrás del “rebaño” de niños que siguen a Étienne.
Cruzada_Inocentes_MarcMarc. El humorista del grupo, siempre acompañado de su marioneta llamada Leonardo, que utiliza tanto para hacer sus bromas como si fuese un muñeco de ventrílocuo, como para decir cosas que por sí mismo no se atreve a decir. El contrapunto de humor de la obra gracias a los problemas que tiene con los más pequeños de la historia.
Cruzada_Inocentes_RemyRemy. Remy es un niño enfermo de lepra, y como tal es repudiado por todos hasta que Étienne le tiende una mano y le permite unirse en su peregrinación. Pese a su enfermedad, Remy tiene una visión muy optimista y vital de la existencia y es uno de los miembros más confiables del grupo. Además, su diseño es realmente genial.
Cruzada_Inocentes_LaurentLaurent. El hermano mayor de Lilian. Mantiene una conexión telepática con su gemelo que les permite comunicarse e intuir que le ocurre al otro aun a distancia. Muy amigo de Marc y Luc, es el principal encargado de ocuparse de la parte de atrás de la enorme columna de peregrinos que termina conformando la Cruzada de Niños.
Cruzada_Inocentes_LilianLilian. El hermano pequeño de Laurent. Tiene envidia de su gemelo y su principal objetivo en la vida es quedar por encima de él, sobre todo en cuanto a madurez. Eso hace que tome decisiones muy equivocadas y se una a Guillaume y Pierre en una serie de actividades de dudosa ética que acabará trayendo consecuencias para todos.
Cruzada_Inocentes_GuillaumeGuillaume. Hijo de uno de los mandamases del pueblo, Guillaume es el típico niño rico que se cree con derecho a todo por su ascendencia. Actúa siempre como si estuviese por encima del bien y del mal y se une a la Cruzada por insistencia de sus padres, ante el valor propagandístico que dicha campaña tendría para su familia. En el fondo es muy miedoso e inseguro y de ahí proviene su actitud ante los demás.
Cruzada_Inocentes_PierrePierre. Comparte punto por punto la biografía de Guillaume, pero en su caso prefiere el papel de subalterno, en lugar de ser el cabecilla, de los hechos amorales que comete el trío que conforma con el propio Guillaume y Lilian. Junto con sus dos compañeros de fechorías, prueban en sus propias carnes los castigos que Nicolas idea con el objetivo de dirigir con mano férrea la Cruzada.
Cruzada_Inocentes_GuyGuy. Miembro del grupo de bandidos que atacó el pueblo de Étienne al comienzo del tomo. Es capturado y linchado por los habitantes del lugar sin que sus compañeros de banda acudan en su auxilio en ningún momento. Vive con un profundo arrepentimiento por los pecados que ha cometido a lo largo de su vida y se embarca en la Cruzada buscando la expiación. Es uno de los miembros más valiosos del grupo, por su experiencia con armas y de viaje y por su devoción a Étienne y sus apóstoles, a los que considera familia.
Cruzada_Inocentes_MichaelMichael. Michael es un muchacho de apariencia andrógina que vive en un monasterio hasta la llegada de Étienne y sus apóstoles, a cuyo servicio le pone su superior de manera inmediata. Desde ese momento actuará como consejero moral y de fe de Étienne, aunque debido a su religiosidad es bastante parcial a la hora de tomar decisiones y se deja cegar demasiado por los dogmas religiosos. Posee una prodigiosa voz.
Cruzada_Inocentes_HugoHugo. Importante caballero templario que actúa como valedor y carta de presentación de los niños en la mayoría de los pueblos que visitan. Aunque sus intenciones parecen ser buenas y quiere ayudar a los muchachos a expandir la palabra de Dios y a ofrecer todo su apoyo en su difícil tarea, Hugo esconde mucho en su interior, y manipula a Nicolas con el objetivo de formar un ejército y un arma propagandística en el beneficio de la Orden del Temple.

Vía Zona Negativa http://www.zonanegativa.com/la-cruzada-de-los-inocentes/

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