La Patrulla Condenada de Grant Morrison – Libro 3: Musculoso

 

Edición original:Doom Patrol núms. 42 a 53 USA .
Edición nacional/ España: ECC Ediciones.
Guión: Grant Morrison.
Dibujo:Jamie Hewlett, Ken Steacy, Mike Dringenberg, Philip Bond, Rian Hughes, Richard Case, Steve Yeowell, Vince Giarrano.
Entintado: Scott Hanna, Stan Woch, Richard Case, MarkMcKenna, Philip Bond, Ken Steacy, Mark Badger.
Color: Daniel Vozzo.
Formato: Cartoné, 344 págs. A color.
Precio: 32,50 euros.

 

Con esta entrega son tres los tomos reseñados de uno de los mejores momentos del grupo más extraño de DC: La Patrulla Condenada. Un grupo diferente para enfrentarse a las amenazas que nadie más puede entender en un camino que bordea la locura más pura y lisérgica.

Morrison encaró con ahínco sus dos primeros tramos en la serie y se desmarcó con fuerza de lo que se había estado haciendo hasta entonces con los personajes. No se trataba solo de tratarlos como unos inadaptados, uno grupo de extraños seres apartados de la sociedad, sino que había que darles tridimensionalidad para que en medio de lo irreal acabaran resultado lo más real de la escena. Morrison lo logró y todo cambió de arriba a abajo. El nivel fue ascendiendo metalingüistamente número a número, donde la imaginación de escritor no parecía tener límites y se encontraba cómodo escribiendo las aventuras de estos héroes de lo desconocido.

En las dos anteriores entregas la serie seguía dejando entrever que estaba integrada dentro del Universo DC convencional, pero en este tercer tramo ya se desliga, no oficialmente, pero si formalmente de ese Universo para dejar claro que lo que uno puede encontrarse al leer La Patrulla Condenada dista mucho de ser algo convencional en todos los sentidos.

Sin embargo, llegado este punto es donde también Morrison comienza a mostrar síntomas de fatiga creativa. Su visión global se mantiene intacta, pero si se observa al detalle el trabajo que realiza se pueden apreciar ciertas grietas estructurales que hacen patente que el escritor ha comenzado a perder parte del interés, vitalidad, originalidad y fuerza que demostró cuando se hizo cargo de la colección.

En esta tercera entrega recopilatoria nos metemos de lleno en la historia de Flex Mentallo, el héroe musculoso capaz de alterar la realidad mediante la flexión muscular. Conoceremos mejor a Dani La Calle, el Sr. Nadie y su Hermandad Dada regresarán, descubriremos a la los hombres de N.A.D.I.E y el jefe deberá hacer frente a una amenaza muy particular contra su persona por el simple hecho de llevar barba. Un escenario que ya nos debe resultar familiar a estas alturas y que no nos debe asustar porque estamos en la serie de La Patrulla Condenada.

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Si analizamos los elementos por separado se puede pensar que todo sigue funcionando de manera exacta a como lo ha estado haciendo. Nuevas amenazas, nuevos retos, dentro de un marco bizarro. Todo parece perfecto. La realidad, sin embargo, es otra y es que a Morrison algunas tramas ya se le escapan de las manos y lo que antes era extraño, irreal, loco y bizarro, pasa a ser grotesco, obtuso, repetitivo y poco inspirado.

Seguimos teniendo una altísima dosis de originalidad en los conceptos de Flex Mentallo y el Cazador de Barbas, pero también hay ideas que se lanzan de forma muy eficaz y que no llegan a concretarse de forma seria, lo que va creando una fractura mental insalvable llegado a cierto punto de lectura. Morrison nos lanza de lleno contra una tormenta de ideas que empiezan a resultar forzadas, como si el propio autor también sintiera esa decadencia argumental en la que está entrando, donde se nota claramente como retuerce hasta el extremo tramas que no dan para tanto. Aun así, el néctar, el zumo que se puede destilar del conjunto sigue siendo de alta calidad con las ya mencionadas perlas de Mentallo, el Cazador y la historia que Morrison construye alrededor de la razón de la forma del Pentágono. Y es que aquí es donde Morrison sigue demostrando una enorme fortaleza al meternos en una especie de mundo de lo imposible controlado a manos del gobierno, para mostrarnos, a través de un sinfín de metáforas elegantes y sutiles, en que consiste el poder político.

Morrison sigue haciendo suyos a los personajes y continúa sometiéndoles a una particular evolución personal. Hasta ahora habíamos podido observar a Cliff Steel asumiendo su condición robótica con el cambio de cuerpo, el rescate mental de Crazy Jane, los pequeños pasos de Dorothy para entender la naturaleza de sus poderes, la nueva situación de Rhea Jones… Todo cambia alrededor de La Patrulla Condenada y la propia Patrulla cambia también, llegándole el turno a Rebis que, como hermafrodita que es, se recluye en sus aposentos a descubrirse a si mismo de la forma más personal. No cuesta mucho imaginar que siendo quien es Rebis todo lo que puede pasar en dicha habitación va a ser cualquier cosa menos convencional.

Esas son las chispas que mantienen el fuego encendido, pero en la periferia ya hay brasas y se intuye que pronto el combustible se terminará y estaremos ya en el ocaso y fin de una época gloriosa.

Algo que lastra también a este tomo es el baile de dibujantes. Richard Case es a La Patrulla Condenada lo que es Morrison. Ya no se puede entender el uno sin el otro y ver como es sustituido por otros dibujantes, que no es que sean malos, al contrario, demuestran mucho talento, pero que simplemente no están hechos para esta serie, duele.

En resumen, estamos frente al principio del fin (ya querrían muchos estar a este nivel a lo largo de sus carreras) de una serie atípica, valiente y extraña, con rasgos perversos y malformaciones narrativas que sacuden la mente del lector a cada instante. No debe interpretarse este principio del fin como algo negativo, sino como algo natural, algo que se sabía que iba a llegar, pero que uno espera lo haga lo más tarde posible. Morrison sigue aferrándose a sí mismo, pero el proceso comienza a pasarle factura en los detalles que antes eran perfectos y elegantes, pasan a convertirse en algo mecánico carente de la chispa anterior.

Sirva como final a esta reseña una pequeña anécdota personal con la lectura de este tomo. No es algo muy trascendente, pero si curioso que me hizo pensar como el cosmos confabula para que estas coincidencias se den en la vida de la forma más simple. ¿Existen las coincidencias?

Mientras releía los números encartados en el tercer libro de La Patrulla Condenada, llegué a la historia del cazador de Barbas. Una historia muy intensa, aunque está velada por algo tan aparentemente estúpido como un tipo que caza a gente con barba. En fin, la cuestión es que justo cuando llego a esta parte del tomo, yo había decidido cambiar de imagen y dejarme barba. Los calvos, a falta de pelo capilar, nos gusta cambiar de aspecto con lo que tenemos a mano y la barba es algo socorrido. La cuestión es que leer esta historia al tiempo que yo había tomado dicha decisión estética me hizo llegar a plantearme en serio el seguir dejándomela crecer. Una idea estúpida, pero potente, tan potente que hay que reconocerle el mérito a Morrison por haber sido capaz de introducirla en mi mente.

Aquí es donde toca oír un redoble de batería, un golpe platillos y un fundido en negro.

Vía Zona Negativa http://www.zonanegativa.com/la-patrulla-condenada-grant-morrison-libro-3-musculoso/

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