The Button (Parte 4 – Conclusión) Flash #22

Aviso de Spoilers: El artículo que sigue a continuación trata información de actualidad en Estados Unidos, por lo que puede desvelar detalles argumentales que todavía no han sido abordados en la edición española. Se recomienda haber leído previamente Flashpoint, The Flash #21 y Batman #21 / #22 antes de leer este artículo.

Todo lo que empieza acaba y tras cuatro semanas en vilo, con las esperanzas y las expectativas por las nubes, llega el número de Flash en el que concluye (por decirlo de alguna forma, ya que es más un nuevo principio) el crossover que ha implicado a Batman y Flash. Lo que empezó como una investigación alrededor de la chapa que apareció en la batcueva durante los eventos de Universo DC: Renacimiento, ha acabado siendo una investigación no solo del objeto en cuestión, sino también de un asesinato donde el asesino parece ser dios. Han sido cuatro números espectaculares en los que se ha dado un paso más hacia lo que ya era evidente para confirmarse de forma inequívoca. Queda ver en qué dirección se moverá todo y como encajará uno de los movimientos más valiente y arriesgados de DC desde que se lanzara Crisis en 1985.

El camino que se ha emprendido en DC desde Renacimiento no está exento de polémica al tomar una de las obras más importantes del cómic, como es Watchmen, e introducir a sus personajes dentro de un crisol, un todo, un multiverso, como es el Universo DC tradicional. Unos hablan de traición, otros de maniobra desesperada, otros de maniobra de marketing oportunista, otros de destrozo, ultraje, último cartucho, engaño, trampa, fracaso… los adjetivos se apelmazan hasta formar una enorme montaña granítica sobre la que los aficionados claman su indignación. La obra de Moore y de Gibbons nunca podrá ser alterada, siempre seguirá con nosotros, tal como es, tal como fue concebida. Antes de Watchmen no ha cambiado la percepción de la obra ni lo hará esta nueva iniciativa que nos ocupa. Podemos estar o no de acuerdo con todo lo que se está orquestando, pero no son nuestros personajes, ni nuestras franquicias, ni siquiera nuestra empresa, ni son nuestros mitos personales, no son personajes de los que apropiarnos simplemente porque una vez, cuando los conocimos, nos marcaron de lleno. Podemos oponernos al cambio, pero el cambio es la vida y podemos resistirnos como consumidores que somos a no adquirir estos comics, pero sinceramente resulta mucho más gratificante disfrutarlos con la inocencia de ese niño que llevamos dentro y que se emociona descubriendo nuevas historias.

Y tras esta disertación cuya motivación no es otra que la de predisponer al personal a lo que vamos a comentar a continuación, toca meterse de lleno a hablar y desmenuzar lo que vamos a encontrarnos en las páginas de Flash #22.

Flash Reverso disfrutando de su psicopatía.

El número arranca en el mismo punto donde lo dejamos en Batman #22. Batman y Flash persiguen al Flash Reverso a través del tiempo (más bien brecha temporal) intentando evitar que acabe muerto a manos de un ente desconocido. Obviamente estamos tratando con un villano que se caracteriza por su profundo odio por Flash, odio visceral, regado por un irrefrenable afán de venganza y aderezado, como guinda, con un sadismo digno del psicópata que es el Flash Reverso. Su ego, borracho de poder, disfruta con la situación y se recrea describiendo como va a hacerle de nuevo daño a Barry. Aquí hay que pararse un momento para darse cuenta de que estamos viendo los instantes finales de Thawne antes de su muerte (vista en Batman #21). Por tanto, nos hemos colado en la trastienda temporal de esta historia y vemos acontecimientos no vistos en esa primera parte del crossover en la que Batman yace al lado del cadáver de Thawne.

En medio de este caos espaciotemporal, Flash y Batman pueden escuchar una voz que insiste en llamar la atención de Barry. Un susurro entre la estática que Barry ignora por considerarlo una simple alucinación fruto de la situación en la que están inmersos. Esto nos permite ver como Bruce está muy afectado por lo sucedido en el anterior número. Recuerda esos instantes con su padre y se repite a si mismo que fue real, que lo que habló con él no fue una alucinación. Bruce demuestra unos sentimientos muy interesantes ya que lo acontecido en el anterior número ha metido al personaje en un jardín muy complicado de gestionar al haber sembrado la duda en la férrea convicción de Bruce en su lucha contra el crimen. No en vano su padre le invita a abandonar el traje de Batman para que de verdad pueda ser feliz. Veremos cómo se va gestionando todo esto en la serie de Batman, pero sin duda es algo digno de ir descubriendo.

El instante clave.

Thawne continúa corriendo y con un chasquido de sus dedos genera una onda sónica que daña la Cinta Cósmica de Barry. Thawne escapa y llega a un pequeño trozo de roca donde acaricia con ansias de poder la chapa. Siente el poder que encierra en sí misma, nota como crepita y la avidez por poseerlo le impide ver lo que se abalanza sobre él. No ocurre nada que no sepamos, pero impresiona verlo en directo y no imaginándolo. Thawne ve a dios y cae fulminado por su mano que busca recuperar la chapa. Cerrojazo a esta trama para ir a descubrir que le ha pasado a Bruce y Barry.

Ambos van a la deriva, con la Cinta desintegrándose, a punto de perderse en este limbo dimensional, cuando la voz de nuevo llama a Barry. Bruce insta a Barry a hacerle caso, a que la escuche, y es cuando llega el golpe argumental para el lector. Entre los escombros, entre la energía que se escapa, aparece un nombre, un nombre cargado de simbolismo y que nos permite soñar con algo muy grande. Jay Garrick hace acto de presencia. Redoble de batería, platillos y fanfarrias, el primer Flash está aquí y habla de libertad.

Un momento emocionante.

Si en Universo DC: Renacimiento tuvimos a Wally West de regreso ahora parece que vuelve Jay Garrick, el Flash Original de los años cuarenta, con su característico casco y un uniforme rediseñado para la ocasión. Hay que recordar en este momento el número nueve USA de la serie regular de Flash (número 5 de la serie de ECC en España) ya que en la última página Barry comenta con Wally que tuvo una visión de algo que no sabe decir muy bien que era, pero que le llenó de esperanza. Y es que Garrick es eso y mucho más, es la experiencia, el ejemplo a seguir por parte de todos los velocistas y su mera presencia no solo debe llenar de esperanza el corazón de Barry, sino también el de todos los aficionados. Esto abre muchas puertas, pero la principal es la de un regreso de la JSA a pleno rendimiento, pues no hay que olvidar que tenemos a Johnny Thunder gritándole al cielo en busca de Thunderbolt. Las piezas se siguen colocando y el domino sigue creciendo a la espera de empezar a caer para deleite de todos.

Garrick pronto toma las riendas de la situación y logra salvar a Batman y Flash de perderse y con un enorme esfuerzo los devuelve de nuevo a la batcueva, a la original, en la que todo empezó. La escena se repite y Garrick insta a Barry a que lo recuerde, que es un amigo, pero debe recordar. Barry esta aturdido por lo que le dicen, preguntándose como es posible que olvide a la gente y cuando toca el brazo de Garrick una explosión de energía les rodea y un haz de luz azul se lleva a Garrick de la batcueva, dejando a Batman y Flash sin entender muy bien que acaba de pasar.

Bruce se siente dolido por lo ocurrido considerando cruel el haber podido estar con su padre y que este muriera, pero Barry lo prefiere ver como un regalo, un tiempo extra con el que nadie hubiera soñado nunca. Ambos concluyen que este caso, el de la chapa, está muy lejos de estar cerrado, que las preguntas son muchas y las respuestas pocas, pero que hay algo grande detrás de todo esto y que todo lo que ha pasado no puede deberse tan solo a un accidente fortuito.

Llegamos a una de las páginas más emotivas del número, con Bruce de pie, frente a una ventana con Gotham recortándose en la lejanía. En su mente rememora las palabras de su padre sobre dejar de ser Batman y ser feliz, cuando sobre las nubes se sobreimprime la batseñal. Bruce la mira, no reacciona, pasan los segundos y Alfred aparece para preguntar si van a hacer algo al respecto… a lo cual Bruce deja caer la cabeza de forma que su rostro queda rodeado de sombras. Es simplemente genial como estas nueve viñetas golpean al lector. Batman está meditando seriamente dejar de ser Batman. Parece que las palabras de su padre han calado muy hondo en su ser y algo podría estar cambiando.

Pero quedan aún cuatro páginas más para terminar el cómic y son cuatro páginas destinadas a ratificar lo que ya se venía intuyendo de lejos con la chapa en manos de Manhattan que se pregunta si todos somos marionetas y él es simplemente una marioneta capaz de ver los hilos. Una metáfora aplastante de cómo pueden ser nuestras vidas. Pero lo mejor llega casi al final cuando la chapa está perdida en el espacio, girando, de forma que la sangre que le tapa uno de los ojos al smiley se desprende y flota en la ingravidez del espacio exterior. Un sin sentido que permite que el plano se vaya cerrando sobre la gota de tal forma que al final todo cambia para ver el símbolo de Superman en la última viñeta.

Se confirma lo que ya se suponía.

No puede haber mayor declaración de intenciones. Esto es todo lo que hasta ahora vamos a saber al respecto y hasta que no llegue el nuevo trabajo de Johns en noviembre, en compañía de Gary Frank, las cosas van a estar tal cual terminan aquí. Podremos ver nuevos retazos diseminados, pero el plato fuerte va a ser Doomdays Clock.

Joshua Williamson, Tom King, Jason Fabok y Howard Porter, han culminado cuatro números soberbios. Hay sentimiento, hay esperanza, fuerza y cariño en cada página, en cada viñeta, siendo unos comics capaces de remover muy dentro del aficionado emociones que podían llevar mucho tiempo dormidas. Hay que dejarse llevar y disfrutarlo. Hay que paladear este tipo de trabajos que tienen la esencia de esas historias capaces de hacernos sentir con fuerza lo que estamos leyendo. No se trata de si es un cómic bueno o malo, se trata tan solo de vivirlo como lo que es, una historia que viene a poner la primera piedra de una historia más grande que está permitiendo que lo que se consideraba ya perdido vuelva de nuevo a nosotros con la fuerza y calidad que se merece.

The Button – Parte 1 (Batman #21)

The Button – Parte 2 (Flash #21)

The Button – Parte 3 (Batman #22)

Vía Zona Negativa http://www.zonanegativa.com/the-button-parte-4-conclusion-flash-22/

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