#ZNGames Prey

 
<img src="http://www.zonanegativa.com/imagenes/2017/05/prey__2016_-3417782.jpg&quot; alt="" width="180" height="224" class="aligncenter size-full wp-image-127894"
Título: Prey
Desarrolladora: Arkane Studios
Plataformas: PC/ XBOX ONE/ PS4
Idiomas: voces y textos en castellano
 

Reboot

Porque no hay otra manera de llamarlo. Podemos disfrazarlo de lo que más gusten, pero Prey viene a ser un reboot. Uno incomprensible si has jugado a la primera entrega. Yo lo hice tarde, hace cosa de un año, cuando me lo encontré para XBOX 360 al precio de un par de cervezas. Ya entonces me pareció demencial mezclar nativos americanos, portales interdimensionales y extraterrestres. Pero el resultado fue un juego muy a la altura y muy digno: un diseño artístico de lo más interesante, una historia que mezclaba la mística de las leyendas indias con la ciencia ficción más hardcore y un sistema de combate bastante bueno. En definitiva, una de esas pequeñas joyas que no sabes muy bien por qué se han olvidado.

El caso es que el juego debió no vender lo suficiente, porque aunque en su día Human Head Studios anunció una segunda parte protagonizada por el mismo personaje, esta fue cancelada y la licencia pasó a mano de Bethesda. Desde 2006 hasta el anuncio de Prey 2 en el E3 de 2011 el juego cambió y se convirtió en un mundo abierto que recordaba en su diseño al mejor Blade Runner, poniéndonos en un mundo en el que los aliens estaban entre nosotros. Y nosotros debíamos mantener el orden y luchar contra la invasión.

Sin embargo, este también fue cancelado, y las esperanzas de ver una nueva entrega de Prey se fueron desvaneciendo. Lo que nos lleva a que la franquicia haya estado nada más y menos que 11 años yendo de un lado para otro, buscando una secuela. Y no ha llegado. De las manos de Arkane Studios y bajo el sello de Bethesda, lo que nos ha llegado es este interesante reboot que reimagina por completo el escenario, se deshace de prácticamente todos los elementos del anterior juego y nos pone en la piel de un científico en la estación Transtar, que deberá sobrevivir a la invasión de los tifones: aliens con capacidades mentales y físicas imposibles que nos harán la vida imposible.

Sobrevivir a toda costa

Este nuevo Prey bebe de tantas fuentes que sería engorroso citarlas todas. Pero si de referencias hablamos, este es un eslabón perdido entre Bioshock y Half Life. El equipo que nos trajo los maravillosos Dishonored repite fórmulas pero apuesta por la locura: y es que el hecho de los enemigos puedan camuflarse como objetos del escenario, y que nosotros mismos adquiramos ese poder a lo largo de la aventura, sin duda nos mete de lleno en ese ambiente de ciencia ficción que tan bien recreado está. Prey no invente la rueda, pero da una vuelta de tuerca a muchos de los conceptos que ya teníamos asumidos con otros juegos similares. El farmeo se convierte en algo indispensable, pues una de las capacidades más interesantes que tenemos a nuestro alcance es la de recoger cada objeto que se nos ocurra (y gracias a un arma del juego, convertir cada objeto que veamos también) y reciclarlos como materiales de construcción. Estos materiales sirven para todo: desde crear medicinas a munición. Y es que esta es realmente escasa en el juego, por lo que farmear se convertirá en una herramienta indispensable si queremos salir airosos.

Al farmeo de recursos debemos sumarle el farmeo de historia, a través de los audios, documentos y notas que encontraremos (una gran cantidad, de hecho). Transtar, por otro lado, está diseñada como un mundo casi abierto por el que podremos movernos con cierta libertad y emplear nuestros recursos y tiempo en misiones secundarias, en descubrir secretos y mejorar nuestras capacidades. A esto hay que sumar el que hay varios caminos disponibles para llegar a un mismo sitio y que no todo se puede solucionar mediante el combate directo. El juego nos da la opción de dividir nuestras ofensivas, de pasar en modo sigilo o de dar un rodeo por un camino sin enemigos. En esto, un bravo para Arkane por una fórmula que ya probó en Dishonored y Dishonored 2 y que sin duda ha perfeccionado con Prey.

El combate, sin embargo, no está tan pulido. La cantidad de armas disponible es escueta, teniendo algunas muy imaginativas y útiles (como el cañón Gloo) y otras que prácticamente no usaremos nunca en el juego (como el disruptor o la ballesta), porque no hallaremos utilidad para ellas hasta casi el final del mismo. Además siempre estaremos en desventaja cuando más de un par de tifones nos acorralen (y sumamos uno tifón de fuego o un fantasma, podemos darnos por muertos). En general, el nivel de dificultad está bastante mal balanceado, haciendo que en modo fácil el juego sea muy difícil y que en modo pesadilla sea impracticable . Dada la duración del título, y que obviamente la cantidad de enemigos se intensifica a medida que avanzamos, el juego acaba siendo en algunas zonas injustamente difícil y en otras ridículamente fácil y puede llegar a ser muy frustrante. El diseño de niveles de la estación es bastante correcto, pero se puede dar el caso de que pasemos largos trayectos de historia principal sin encontrar una sola máquina recicladora ni un kit médico y no podamos apenas hacer nada más que correr ante los enemigos.

Tecnología del futuro

A nivel tecnológico, el juego cumple de forma notable. Gráficamente y en cuanto a diseño de arte no es que difiera mucho de lo que vimos recientemente en Dishonored 2; la banda sonora es bastante notable y el diseño de los enemigos puede resultar escalofriante.

Una de las cosas que más he disfrutado es la posibilidad de romper espejos y que detrás haya un pasillo que lleva a otra zona; o mover contenedores y que nos encontremos con un conducto de ventilación por el que movernos. A esto hay que sumarle un inventario bastante bueno y un sistema de progresión de habilidades simple pero correcto.

Sin embargo, a nivel técnico, una de las cosas que menos me ha gustado es el tiempo absurdo de las pantallas de carga. Es muy frustrante lo que llegan a tardar secciones del juego que no son tan grandes y que no se encuentran tan repletas de objetos o enemigos, algo bastante incomprensible hoy día donde algunos juegos prácticamente no tienen pantallas de carga.

Un buen reboot

Echo de menos algunos elementos del Prey original que otorgaban al título de cierto virtuosismo. Tengo la sensación de haber jugado una nueva entrega de Bioshock que engancha y gusta como los anteriores, pero sin demasiada personalidad. Aún así, es un buen juego que resulta adictivo, con algunas ideas que me gustaría que se desarrollaran en sucesivas entregas y un mundo a la altura de un buen reboot. Ojalá no tengan que pasar otros 11 años, ni otro reboot, hasta la siguiente entrega.

Vía Zona Negativa http://www.zonanegativa.com/zngames-prey/

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