Aquaman #02 (Renacimiento)

 

Edición original:Aquaman núms. 4 a 7 USA.
Edición nacional/ España: ECC Ediciones.
Guión:Dan Abnett.
Dibujo: Brad Walker, Philipee Briones, Scot Eaton.
Entintado:Brad Walker, Philipee Briones, Scot Eaton.
Color: Gabe Eltaeb.
Formato:Rústica, 96 págs. A color.
Precio:8,50 euros.

 

Aquaman es el rey de Atlantis.

¿Pero qué significa que Atlantis tenga un rey?

Una monarquía puede ser de varios tipos, pero la que se representa en la serie de Aquaman es una monarquía personal, vitalicia y hereditaria. A fin de cuentas, la misma palabra, que deriva del griego, nos da ya la pista al poderse interpretar como “gobierno de uno solo”, siendo la que representa Aquaman una monarquía absoluta, dado que la máxima autoridad a todos los niveles recae sobre el propio Arthur Curry. Con este escenario sobre la mesa y con los acontecimientos narrados hasta ahora en el primer tomo, Abnett se lanza de lleno a poner sobre la mesa todas las cartas de una relación ya de por si complicada entre Atlantis y el mundo de la superficie.

Abnett en esta segunda entrega enfoca sus esfuerzos en dos líneas muy claras. La primera es ver qué tipo de relación tiene Arthur con la Liga de la Justicia y la segunda definir a la perfección la manera de ser de los atlantes. El trasfondo sigue ahí, las intrigas políticas, las tensas relaciones diplomáticas entre atlantes y el gobierno de los Estados Unidos, la conspiración secreta que en la sombra mueve los hilos con el único fin de destruir Atlantis y la relación de Mera y Aquaman. Un escenario cargado de interesantes conceptos que invitan a quedarse en una serie que demuestra estar en un perfecto estado de forma.

Este número se lee de tirón, sin pausa, pudiendo disfrutarlo tanto por la acción que Abnett introduce, como por las interesantes conversaciones que mantiene Aquaman con los representantes del gobierno americano. Conversaciones que se extienden a Mera de tal forma que Abnett deja claro que hay un abismo entre la diplomacia humana y la atlante.

Si nos centramos en los momentos claves de este segundo número, debemos detener nuestra atención en el enfrentamiento que Aquaman tiene con Superman y en lo que se dicen el uno al otro, condensando en unas pocas páginas todo cuanto un lector novel de Aquaman debe saber sobre el personaje. Abnett nos muestra tal y como es Arthur Curry, un rey que tiene detrás de si una tarea de enormes proporciones, que ve como sus amigos lo menosprecian al no tener plena confianza en su persona y que ha llegado a interiorizar esa falta de confianza de los demás hacia sí mismo. Una radiografía perfecta de uno de los personajes más complejos del Universo DC.

Al otro lado de cuadrilátero tenemos todo el asunto político que lleva a Aquaman a estar entre rejas. La situación resulta muy descriptiva por la forma en la que Arthur la afronta. No hay ego alguno, sino sacrificio para intentar hacer entender a todos que Atlantis no es la responsable de ningún ataque terrorista. Asume su condición de reo y ordena que se respete dicha condición. Y es aquí, en este punto, donde Abnett aprovecha para dar el contrapunto a la situación a través de Mera que se desespera por los trámites burocráticos que exige la diplomacia de la superficie demostrando una actitud medieval, muy de monarquías absolutistas, que indigna a los representantes del gobierno americano.

Este toma y daca político representa todo el interés de este número. Puede que las demás subtramas sean igual de interesantes ya que, a fin de cuentas, son las que hacen que se muevan todos los hilos como deben moverse, pero lo que de verdad apasiona al leerlo es ver como de fina es la línea entre dos naciones que pugnan por entenderse mientras la desconfianza anida a sus anchas en todos sus estamentos.

Abnett simplifica, eso es así, la triste realidad política del mundo en el que vivimos, donde todos los países parecen estar buscando un enemigo, mientras miran al vecino por encima del hombro. Y es que todo se reduce a una cuestión de confianza mutua.

Desoladora escena de muerte.

Si hubiera que ponerle un pero a la colección para que pudiera brillar con más fuerza si cabe, es que no goce de un apartado gráfico potente como sí lo tuvo en su etapa de los Nuevos 52. Ivan Reis o Pelletier, supieron imprimir esa majestuosidad que deben transmitir los fondos marinos, superando todas las dificultades que tiene representar la ciudad de Atlantis y sus alrededores. Aquí, de momento, tenemos a varios dibujantes implicados, que sin ser ninguno sobresaliente, cumplen bien con el cometido que deben asumir. El problema es que no son capaces de aportar ese punto de lucimiento que si lograban imprimir Reis y Pelletier, desarrollando su trabajo de forma muy anodina y monocorde. A todo esto, hay que añadir que no haya un dibujante fijo, las tareas se las reparten Brad Walker, Philipee Briones y Scot Eaton (es el más interesante de los tres), que asuma las labores gráficas y que haga suya la colección para deleite de los lectores. Este es sin duda alguna el punto débil de esta serie, que gracias a la buena labor de Abnett se sustenta por sí misma y se le perdona que el apartado gráfico no acabe de estar a la altura de lo que se nos está narrando.

La serie de Aquaman sigue siendo una de las imprescindibles dentro de Renacimiento. Puede que no genere el suficiente ruido o que el ruido que genere sea muy de fondo, pero sin lugar a dudas es una serie a la que hay que acercarse para poder disfrutar de un buen argumento político y social y sin lugar a dudas de un gran cómic de superhéroes.

Vía Zona Negativa http://www.zonanegativa.com/aquaman-02-renacimiento/

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