Inyección 2

 
Inyección_Portada

Edición original: Injection, Vol. 2 TP. Nº 6-10 (2016).
Edición nacional/ España: Norma Editorial (2017).
Guión: Warren Ellis.
Dibujo: Declan Shalvey.
Entintado: Jordie Bellaire.
Color: Jordie Bellaire.
Formato: Tomo rústica de 120 páginas.
Precio: 16.5 euros.

 

El mundo de Inyección es una aproximación a situaciones incomodas y extrañas, con una atmosfera en la que se respira un aire enrarecido y en el que hay una mecha que sigue su curso hasta algo que explotará de forma inexorable, arrasando con justos como con pecadores. Si obviamos todas las cuestiones ficcionales y sustraemos la esencia, no estamos tan alejados de esta hiriente abstracción, ¿no es así?

En el primer tomo Warren Ellis nos presentaba a todos los personajes y focalizaba la historia en dos personajes en concreto, dejando al resto en un segundo plano. En este segundo arco narrativo hace exactamente lo mismo, aunque con los otros personajes. Los secundarios del primer arco, son aquí protagonistas, y viceversa.

Aquí en este segundo tomo, Warren Ellis tiene la ventaja de tener ya allanado el camino en lo que respecta a los personajes, el universo en el que se mueven y las reglas. Es una historia con un ritmo más ágil y menos dedicado a los preámbulos. Eso se debe, también, al punto de vista en el que nos ha ubicado, que podría entenderse casi como el personaje contrario al del primer arco. Ya no somos la decidida, aunque confusa, doctora Maria Kilbride, sino que se nos coloca en la perspectiva del metódico Vivek Headland, que si bien tal y como dije en la reseña del primer tomo, lo definí como un imitador de Sherlock Holmes. Y si bien, la creación de Conan Doyle se filtra en la esencia de la identidad de Headland, en otros aspectos, hice una apreciación bastante injusta.

La principal diferencia reside en que pertenece a otro estrato social y eso se traduce en una serie de matices que diferencian al personaje. Prefiere no mancharse las manos en momentos de violencia siempre y cuando no sea necesario. Para ello depende de Rojo, su guardaespaldas personal (que posee un background presentado con maestría y escasas pinceladas que lo convierten en personaje que bien podría tener más protagonismo en un futuro, porque tintes para ello hay), que es su brazo duro. Al igual que Headland, es un genio en su trabajo que no erra nunca. Entre ambos se establece una relación bastante interesante de amor/odio y ambos tienen en común que son ridículamente perfectos, dando lugar a situaciones de cierta comicidad a través de la exageración de ese rasgo.

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El cinismo proveniente de un intelecto superior a la media, y unas capacidades deductivas que le hacen estar más pasos por delante al resto, a la vez que el refinamiento, que le convierte en un autentico gentleman británico (figura que dudo que jamás llegase a existir) o en un dandee hacen de él, probablemente, el personaje más extremo que habita en la serie (y eso, como es habitual en las creaciones de este escritor, que estos personajes no son precisamente personas mundanas, pero sí humanas. Todos los personajes de Inyección, tienen dudas, debilidades y fortalezas, salvo por Headland que tal y como se refieren al personaje dentro de la propia serie, es más un robot que alguien de carne y hueso), pero eso, también, hace que sea un personaje altamente carismático. Ahora bien, considero que también es el más plano, puesto que no se percibe ninguna evolución en él.

La estructura que tiene la historia no podría ser más autorreferencial a las que suele tener el detective de Baker Street. El personaje está en su mundo inalterado esperando a que pase algo estimulante, y alguien llega para plantearle un caso lo suficientemente bizarro que Vivek solo acepta porque puede ser un desafío para él (¿o es que tiene un interés detrás, más allá de la superficie?). Posteriormente, el detective investiga el caso de forma que solo él podría hacerlo, y alejado de cualquier convencionalismo y burocracia hasta que finalmente da respuesta a un enrevesadísimo misterio que solo podría haber resuelto él. Ellis, sin saltarse el tiburón en ningún momento, sabe aportarle una atmosfera paranormal y, a medida que avanza el caso, perversa y añade una serie de distorsiones lisérgicas, a la vez que no se olvida de seguir desarrollando las tramas horizontales y sembrando a fuego lento. Y lo mejor es que logra integrar todas las trama, no da la sensación de que sean compartimentos estancos, si no que, de algún modo, la trama del arco afecta a las horizontales de forma innegable, de un modo casi invisible y sutil a los ojos del espectador, que percibe que todo forma parte de un todo.

Las conspiraciones en este tomo siguen su curso en su enrevesada trama. Las llevan a cabo los personajes, que parecen unos peleles en manos de los otros, pero en realidad todos tienen sus propias motivaciones y aquí hay varias anticipaciones que indican al lector que se producirán una serie de conflictos muy potentes entre ellos.
Por otro lado, la falta de información que tiene el lector respecto a los personajes, sigue estando presente. Por cada pista que se nos da, se nos abren otras mil incógnitas. Estos recursos de interés narrativo en búsqueda de la sorpresa, es algo que ya planteó en Planetary, de temática y tono similar. No es de extrañar que se pueda llegar a entender Inyección como una actualización de lo que ya se hizo en la mencionada serie, puesto que no son pocos los puntos en común entre ambas.

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Si por algo destaca Shalvey es por la versatilidad que muestra. El tono de esta historia no podría ser más distinto que en el de la anterior, pero sigue encajando de forma muy orgánica dentro de la historia que se nos pretende transmitir. Y lo hace sin sacrificar su propio sello y estilo. Sigue con su estilo cartoonesco y caricaturesco, aunque limpio y sin excesos.

Por su parte, Jordie Bellaire hace un giro brusco en la paleta de colores que emplea, adaptándose a la historia y, tal vez, en contraste ente los puntos de vista de los personajes. Si en uno predominaba la luminosidad y los colores blancos, aquí hay un fortísimo y marcadísimo predominio del rojo y el negro, como bien indica la portada seleccionada por parte de Norma. Se ajusta perfectamente a lo que pretende Ellis y se aprecia una labor formidable, en ese sentido.
La edición de Norma, aparte de los cómics, incluye portadas alternativas y una breve biografía de los autores.

Inyección, en este segundo arco, nos ofrece algo que sorprende a propios y extraños con un cambio de tercio que abre las posibilidades de la serie respecto a la presentación. Lejos de aburguesarse y seguir contándonos tonalmente una historia similar a lo que ofreció en el primer arco, rompe los esquemas de lo que se puede esperar de esta serie. Una jugada arriesgada por parte de Ellis de la que sale más que indemne, logrando un equilibrio entre eso y una serie de señas de identidad que probablemente sea lo que, finalmente, piense el lector cuando piense en Inyección. Sin lugar a dudas, el guionista británico sigue dando muestras de estar en un nivel, auspiciado con la labor de un no menos meritorio Declan Shalvey. Otra gran carta en la imbatible mano de Image.

Vía Zona Negativa http://www.zonanegativa.com/inyeccion-2/

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