Tragones y mazmorras

 

Edición original:Kadokawa Co. Enterbrain, 2014.
Edición nacional/ España:Milkyway Ediciones, 2017.
Guión:Ryōko Kui.
Dibujo:Ryōko Kui.
Traductor:Marc Bernabé.
Formato:Rústica con sobrecubierta. 192 páginas. B/N.
Precio:8,50€.

 

Dicen que la afinidad de los japoneses por preparar alimentos dañinos y convertirlos en auténticas delicias proviene de la necesidad de aprovechar al máximo un entorno que, debido a la hostilidad de sus elementos, dificulta en sumo grado el cultivo de otros alimentos más seguros.

Así pues, no es de extrañar que uno de los platos más admirados del país del sol naciente sea el sashimi de fugu, un pez altamente tóxico. La elaboración de este alimento requiere una técnica muy precisa y solo a los chefs cualificados se les permite cocinar este pez, pues una mala preparación lo convierte en una delicia mortal.

Sabiendo esto, no es de extrañar que exista un manga culinario en el que a un grupo de aventureros se les ocurra sacar el máximo partido a su entorno, aunque este sea una peligrosa mazmorra infestada de monstruos de todo tipo.

Tragones y mazmorras (Dungeon Meshi, ダンジョン飯) es el nuevo manga con el que, junto con Los siete hijos del dragón (Ryuu no Kawaii Nanatsu no Ko, 竜のかわいい七つの子), la editorial española Milkyway Ediciones apuesta por la obra de la autora Ryôko Kui, inédita en España.

Dungeon Meshi comenzó a serializarse en las páginas de la revista Harta, perteneciente a la editorial Enterbrain/Kadokawa, en 2014 y a día de hoy lleva tres volúmenes publicados. La obra nos sitúa en un mundo fantástico en el que cientos de guilds (gremios o clanes integrados por varios aventureros) se adentran en inmensas mazmorras con la esperanza de encontrar la Misteriosa Nación Dorada y los tesoros que esta alberga. Esta es la misión de Lyos y su equipo hasta que un dragón devora a su hermana, perdiendo de paso todas las provisiones y viéndose obligados a rescatarla antes de que la gran bestia la digiera. Para ello contarán con la inestimable ayuda de un enano muy peculiar que les introducirá al mundo gastronómico de las mazmorras.

Nos encontramos ante un manga atípico. Un seinen fantástico de aventuras que gira en torno al género culinario, aderezado con grandes dosis de humor. La trama, que bebe de influencias fantásticas tales como Dragones y Mazmorras (Dungeons and Dragons) o World of Warcraft -por citar unos ejemplos- nos presenta a un grupo de personajes arquetípicos dentro del género: Lyos, un avezado guerrero dispuesto a salvar a su hermana Farin, que en la última misión fue devorada por un dragón; Marcille, una elfa en vías de experta maga y Chilchack, un habilidoso mediano diestro en el arte de abrir cofres y desactivar trampas. A ellos se les unirá Senshi, un experimentado enano que les enseñará el arte de encontrar, preparar y disfrutar del alimento autóctono de las mazmorras. Este será el tema central de la obra: cómo aprovechar al máximo tu entorno y, con ello, superar todo tipo de adversidad.

Gracias a los conocimientos culinarios del enano, Lyos y sus amigos aprenderán a preparar todo tipo de platos, a cada cual más original, a partir de la carne de criaturas que van desde setas andantes a murciélagos gigantes, pasando por mandrágoras o basiliscos. Ya no tendrán que cargar con el peso de los alimentos caducos o temer ante su ausencia pues descubrirán que, en la mazmorra, como en todo ecosistema, la mesa siempre está servida.

Resulta increíblemente agradable leer página tras página esta obra de Ryôko Kui, pues la originalidad con la que mezcla la elaboración de platos, paso a paso, a partir de imaginativas recetas con el desarrollo de una aventura fantástica, deviene en una lectura estimulante y entretenida. El acertado uso del humor del que hace gala la autora asegura una perfecta vertebración entre ambos géneros.

Nos encontramos ante un manga tremendamente divertido, lleno de escenas cómicas que arrancarán más de alguna sonrisa al lector. La autora sabe dosificar la dosis oportuna de humor en cada página, con todo tipo de situaciones que se encargarán de guiar una trama de espada y brujería en la que lo importante ya no será tanto plantar cara a grandes monstruos o desafíos sino aprovecharse de ellos de la mejor forma posible.

Este primer tomo sirve de presentación al mundo de Tragones y mazmorras y a su personajes; al terminarlo, estaremos al corriente de todo lo que la autora quiere contarnos y conoceremos la forma de actuar de unos personajes notablemente definidos y diferenciados. Esto es algo que cualquier lector acostumbrado al género apreciará dado que, debido a la gran explotación de la fantasía de mazmorras, a día de hoy es difícil encontrar personajes auténticos detrás de esos arquetipos de razas y clases. Es llamativo como en un manga prominentemente culinario podemos encontrar unos personajes de género fantástico tan bien construidos.

Los escenarios, sus criaturas y las decenas de detalles que podemos encontrar en éstos también es otro punto fuerte de la obra. La autora, muy bien documentada en el género fantástico, se atreve a dar todo tipo de detalles sobre los seres que habitan las mazmorras: constitución anatómica, costumbres y hábitos, técnicas o estrategias para vencerlos, cocinarlos… En las páginas de Tragones y mazmorras es habitual encontrarse esquemas y gráficos que, ayudando a la narración, mostrarán todo tipo de información, desde recetas a valores nutricionales, pasando por dibujos anatómicos o referencia a obras metaliterarias (sí, los personajes de la obra leen libros sobre cómo cocinar a monstruos de la mazmorra, ciencia o magia).

En el aspecto gráfico, la autora se muestra muy completa. Con un diseño limpio y claro, los personajes y las criaturas de Tragones y mazmorras están muy bien conseguidos y sus viñetas están llenas de detalles que, lejos de entorpecer la narración, aportan un estilo propio muy adecuado para el tipo de obra ante la que nos encontramos. El dibujo es dinámico, los personajes son tremendamente expresivos y las situaciones resultan perfectamente naturales. La acción está muy bien resuelta, con movimientos muy bien definidos, gracias a un manejo muy avanzado de las líneas cinéticas. Los escenarios y el diseño de las mazmorras resultan bastante creíbles, debido a un uso muy inteligente de las tramas. No obstante, lo que más llama la atención del impecable apartado gráfico es, sin duda alguna, los alimentos y el resultado final de los mismos una vez presentados. Ryôko Kui se esfuerza mucho en que los platos de su peculiar manga se vean deliciosamente apetecibles. Y lo consigue.

En cuanto a la edición, debemos felicitar a Milkyway Ediciones por un trabajo notable. El tomo, de formato B6 en rústica con sobrecubierta mate y cubierta de aspecto metálico brillante, cuenta con un total de 192 páginas en b/n y muestra una agradable consistencia en su encuadernación, a la par que un buen diseño, resultando cómodo de leer. La traducción corre a cargo de Marc Bernabé (Daruma Serveis Lingüístics), lo que para cualquier aficionado español al manga es sinónimo de buen hacer, respeto a la obra original y cariño por el trabajo a desempeñar.

En definitiva, nos encontramos ante un manga seinen atípico que, vertebrándose siempre sobre el aspecto culinario, logra combinar ingredientes tan apetecibles como la aventura, la fantasía y el humor para conseguir un delicioso resultado del que tanto lectores novicios como veteranos descubrirán todo tipo de sabores, a cada cual mejor.

Vía Zona Negativa http://www.zonanegativa.com/tragones-y-mazmorras/

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